Capítulo 32 | Noah

482 58 49

Dedicado a todos vosotros, por ser tan geniales. Tenía varias personas más para dedicar, pero teniendo en cuenta que son nuevos en Inefable, no les quiero hacer spoiler así de repente. Así que os lo dedico a todos, os quiero 😘y disfruten.

En unos minutos, escribiré en mi tablero respecto al tema de los vídeos.

En unos minutos, escribiré en mi tablero respecto al tema de los vídeos

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


MARATÓN 4/4


Todos corrimos hacia el cuarto donde se encontraba Irina. Al abrir la puerta, la vimos en el suelo, con una mancha roja en su brazo, su rostro asustado y su respiración agitada.

—¿Qué ocurrió?—la voz de Nathan me hizo girar en su dirección. Derek y él se nos habían unido. La única que no estaba era April.

Malcom se dirigió hacia ella para ayudarla a levantarse. Y yo me quedé mirando a Noah, quien yacía tumbado en la cama con los ojos cerrados y con su pecho moviéndose lentamente esta vez. Suspiré aliviada.

—No sé. Estaba escuchándole de nuevo el corazón, ya que seguía sin respirar, y de repente me atacó una corriente eléctrica—dijo Irina con la voz quebrada.

—¿Por qué?¿No que Malcom absorbió toda la electricidad en su cuerpo?—preguntó Jayden cruzándose de brazos mientras miraba al castaño.

—Se supone—dijo Malcom acercándose a la cama donde estaba Noah.

En cuanto lo tocó, apartó su mano al instante.

—No, sigue teniendo. Y más fuerte que antes—comentó moviendo su mano en el aire.

—¿Eso qué quiere decir?—intervine sintiendo un revoltijo en mi estómago. El miedo comenzó a invadirme de nuevo—, ¿Estará bien?

—Esa pregunta es difícil de responder, Reese—habló Derek plantándose enfrente de mí. Me miró con tristeza—. Ni Irina entiende porque está así.

Bajé la mirada apretando mis manos en forma de puño. Sentí las ganas de llorar ahí mismo, pero me contuve.

—Le está sangrando la nariz de nuevo, Irina—avisó Nathan con preocupación en su voz.

Irina se acercó a él aún manteniendo espacio.

—No puedo limpiarlo. Malcom, trata de hacerlo tú.

—Yo tampoco puedo—contestó éste rascándose la nuca—, cuando lo toqué, su corriente me dolió mucho.

—¡Pero si tienes electroquinesis!—replicó Irina indignada.

INEFABLE ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora