Capítulo 31 | Un respiro

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Dedicado a Munaygirl23, visiten sus obras: "No quiero oír su nombre" y "Frágil"(muy buena obra). Gracias por ser buena lectora❤

 Gracias por ser buena lectora❤

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MARATÓN 3/4

En cuanto entré al salón, sentí todos los pares de ojos sobre mí. Bajé la cabeza sintiéndome algo incómoda.

-Reese-Jayden se levantó del sofá sonriendo-, ¿Qué tal te encuentras señorita Haynes?

Su intento de hacerme reír fue en vano. Alcé la mirada y asentí con la cabeza aún callada.

-¿Está bien?-Malcom les preguntó a las chicas que estaban a mi lado.

-Necesita un descanso-contestó April rodeándome con su brazo y acercándome a ella.

-Pero sí ha...-comenzó a replicar Jayden pero April le interrumpió.

-Otro tipo de descanso-dijo enfatizando la última palabra-, ¿Dónde están los otros tres?

Jayden suspiró sin apartar sus ojos de mí, y señaló hacia la ventana.

-Afuera. Están intentando asegurarse de que este lugar es adecuado para escondernos.

April asintió con la cabeza, y sin apartar su brazo de mi alrededor, comenzó a caminar lejos de la cocina llevándome con ella. Los demás, incluida Irina, se quedaron atrás nuestra.

-Primero te llevaré al baño. Mientras te duchas, te traeré ropa limpia de Connor. Y después comerás como Dios manda. Tu aspecto me parte el corazón-dijo sonriéndome con pena.

Asentí sin decir nada mientras ella me dirigía por las escaleras hasta el segundo piso. La casa era bastante grande y espaciosa, parecía ser que incluso constaba de dos pisos.

En cuanto paramos, April me acarició la espalda con suavidad.

-Aquí está. La ducha no es tan moderna como en...la CDI. Es diferente. Ahí tendrás todo, champú, gel... Ropa interior y demás, te lo traeré yo. Todo es de Connor-rió-, así que ya sabes. Nos quedará grande la ropa.

La sonreí con debilidad sin decir nada. April se dio la vuelta yéndose hacia las escaleras, y yo ingresé en el baño. El cuarto era grande, y a diferencia de toda la casa, no estaba hecho de madera. Sino de mármol.

Me acerqué al espejo observándome con detenimiento. De nuevo estaba delgada, y aquello me recordó al primer día que estuve en la CDI y me vi en el espejo. Mi bata azul estaba sucia, mi cabello castaño se volvió oscuro y se encontraba grasiento y desordenado. Mi rostro estaba pálido con dos bolsas negras bajo mis ojos azules. Mi mirada sólo mostraba cansancio, tristeza e inseguridad. Tragué saliva parpadeando lentamente ante mi reflejo tan parecido a un fantasma.

INEFABLE ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora