Capítulo 14: Las galletas de caja de metal.

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Había varios platos regados en la mesa con migajas de diferentes comidas que estuvieron pidiendo e ingiriendo a lo largo del relato de Andy. Las camareras y el cocinero estaban atentos a ellos dos pues han estado ahí sentados durante más de cinco horas. Carter estaba masticando lo último de una rebanada de pay de limón a la vez que su mirada mostraba interés y sorpresa pura, por un momento a Andy le hizo recordar a su hermano Alexander, lleno de inocencia.

-Entonces, a ver si entendí. -dijo con la boca llena viendo al castaño que tomaba de su malteada de chocolate-Descubriste que eras adoptado a los catorce, discutiste con tus padres, huiste de casa a un pueblo llamado Paraíso, conociste a un anciano amargado que te hizo trabajar durante un año para vivir con él y que aparte te enseñó a pelear y por eso ahora eres como eres.

-Es desmotivador que hayas resumido tan patéticamente el año más importante de toda mi vida hasta ahora, pero básicamente fue eso.

-No soy bueno haciendo resúmenes.

-Y el tema acerca de la procedencia de tu inteligencia seguirá siendo un misterio para la humanidad. -habló con un dejó de burla-Nunca te imagine en un lugar como este. -de inmediato sintió una mirada fulminante por parte de una de las camareras-Digo, siempre eres bastante serio en la escuela y... en general. Supe que rechazaste a muchas chicas que se te declaraban así que verte en un lugar tan pintoresco es lo suficientemente raro como para que diga que lo he visto todo.

Sonrió para sí al saber -indirectamente- que Andy también había decidido informarse sobre él al momento de conocerse.

-Bueno... digamos que las chicas no me llaman la atención en realidad. -desvió la mirada-No digo que sean malas, solo no me caen muy bien. Leslie es de las pocas con las que me suelo llevar bien, además de que en mi familia la mayoría somos hombres y se casan con hombres.

Rió ante la suerte de Carter.

-Al menos tú convives con más hombres. En la familia por parte de mi madre adoptiva son mayormente mujeres y cuando volví a casa después de un año, me reclamaron por cosas estúpidas y sin sentido, incluso por cosas que habían pasado hace años. Fue insoportable. -se tiró frustrado sobre el asiento de piel sintética roja mientras jugaba con la pajilla de la malteada entre sus dientes.

-Siempre quise saber que se sentía tener una mamá, es decir una mujer.

-Yo también. -tono entre nostálgico y de reproche.

Un silencio incomodo se instaló entre ambos. Carter no soportaba verlo tan decaído, su Alfa interior le pedía a gritos que lo consolara, pero ¿Cómo hacerlo cuando ni siquiera lo deja acercarse?

-Yo creo que ella es tu madre, biológica o no, si te descuido un poco o no. Ella de todos modos trató de hacer lo mejor como madre primeriza. No deberías de ser tan duro con ella, te ama a pesar de todo de lo contrario no le hubiera importado que yo me acercara a ti. -Andy no cambiaba su expresión ida pero sabía que le estaba escuchando.

-Tal vez, pero... no estoy seguro de si quiero seguir intentando formar parte de esa familia. -se enderezó y lo miró directo a los ojos-Después de todo, no comparto lazos sanguíneos con ellos y nunca me sentí muy integrado que digamos.

- ¿Y qué es lo que necesitarías para sentirte mejor con ellos?

- ¿Qué eres, un psicólogo? -preguntó enarcando una ceja.

-Quiero pensar que estoy siendo de ayuda y que te estás tomando todo esto con un toque de gracia para tratar de esconder el verdadero sentimiento de dolor y tristeza que te invade cada qué hablas de esto. -la boca abierta del otro le hizo sonreír con superioridad-Creo que acerté.

Un Amor Que No Quiere Ser¡Lee esta historia GRATIS!