4. Color esmeralda

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Al llegar Frank le abrió la puerta del auto a Gerard. Sí Frank tenía auto algo que sorprendió un poco a Gerard.

Tocaron la puerta de la casa esperando que la madre del de ojos verdes abriera.
La lluvia se había reducido a una simple llovizna.
Frank se quedó observando la casa de Gerard realmente era más grande que la suya, un enorme jardín en la entrada y probablemente contaba con tres niveles distribuidos de una forma arquitectónica muy agradable.
La puerta era de madera bien pulida y con solo verla parecía que pagaras por ello.
Ventanas grandes y al parecer las habitaciones principales contaban con balcones.

La puerta fue abierta minutos después dejando ver a una señora de cabello rubio y labios rojos sonriendo amablemente hacia ambos. Se veía bastante elegante pero también muy agradable.

—Hola buenas noches...señora yo..mm soy Frank —el castaño estaba nervioso por alguna razón.
—¡Hola mucho gusto! Gerard me ah hablado de ti. Mucho gusto soy Donna. Pero pasen chicos hace frío.
—Gracias.

Ambos chicos entraron a la casa, al parecer el padre de Gerard ya estaba de vuelta porque este había corrido a saludarlo dejando a Frank con su madre en la sala.
Después de eso cuando Gerard regresó Donna había sugerido que se fuera a vestir y este había dicho que si llevándose a Frank con él recibiendo una mirada pícara de su madre la cual le hizo ruborizarse.

—Bueno, mmm pasa. Está algo tirado pero bueno. —Gerard abrió la puerta de su cuarto dejando a Frank pasar y luego él.
La habitación de Gerard era extremadamente grande, tenía una librera con un sofá en un lado y en otro tenía un lugar con muchas cosas para pintar y un par de caballetes.
Una televisión gigante en la pared frente a la extensa cama y una puerta de vidrio daba la salida al balcón.
Habían dos puertas, una para el baño y otra para el closet el cual era un cuarto.
Estaba pintada de color crema y los muebles algunas repisas aéreas y la librera eran de madera contrastando con las puertas.
Adornado con una serie de cuadros pintados seguramente por él y un par de fotografías. Muchas almohadas en la cama y en el sofá.
Frank había estado observando todo esto mientras Gerard se había ido a cambiar.
Salió minutos después con una pijama en color rosa suave un poco mas grande de su tamaño y algo afelpada haciéndolo lucir adorable.

—¿Seguro que no quieres que te preste ropa de Mikey?
—No, tranquilo Gee, estoy bien.
—¿Te quedas a cenar?
—Creo que debo llegar a casa.
—Por favor. —Gerard hizo un puchero.
—Está bien. Solo porque tú me lo pides. —Frank sonrió y Gerard fue a tomar asiento a su lado en la cama.
—Tu habitación es muy artística. ¿Te gusta pintar cierto?
—Amo pintar. Creo que quiero estudiar arte.
—¿Qué dicen tus padres?
—Me apoyan en lo que yo quiera. —Gerard sonrió.
—¿Te aman cierto?
—Sí. Definitivamente, no cualquiera aceptaría que su hijo fuera un rarito.
—Hey, no eres un rarito.
—Frank, por favor mírame soy un chico y uso faldas.
—¿Y eso que? No eres un rarito, si así te gusta está bien. No sé que sea lo que hayan dicho otras veces, pero créeme que nada de eso es cierto.
—Eres el primer chico que piensa eso. Eres el primero que no quiere golpearme la cara y escupirme encima.
—Jamás haría eso. Nunca te haría daño. Sé que no tenemos ni una semana de conocernos, pero sé perfectamente que nunca te lastimaría. Yo te voy a cuidar Gee. Lo prometo, te voy a cuidar pequeño. —Frank recogió un mechón de cabello del rostro de Gee y junto su nariz con el rostro de éste abrazándolo.
—¿De verdad lo prometes? —Gerard estaba ruborizado hasta las orejas gracias al acercamiento.
—Por supuesto. Y tú prométeme que no volverás a hacerle caso a los comentarios de los demás.
—Es difícil cuando los escucho todos los días.
—Pero prométeme que intentarás y que si se hace muy difícil me dirás.
—Lo prometo.

Frank observó los preciosos ojos de Gerard por un momento acercándose sutilmente hacia sus rosados labios pero Gerard movió el rostro sutilmente poniéndose de pie.

—Vamos, quiero que conozcas a mi padre. —Frank asintió y le siguió.

Definitivamente Gerard no era como las personas con las que Frank había salido. Era dulce, inocente y simplemente encantador. Y se prometió a si mismo hacer las cosas bien.
Gerard era lo que siempre buscó, un pequeño ángel que le cautivó con una mirada color esmeralda.


Frank se fue a la cama con una sonrisa y esos bellos ojos color verde en su mente. Y Gerard con unos ojos avellana  cálidos que lo hacían sentir seguro.


Gerard y Frank en el fic :3

•Gerard y Frank en el fic :3

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