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—Con permiso, su servidor les pide a todos los presentes que celebremos la llegada de nuestros primeros huéspedes en mucho tiempo. Estos destacados señores con sus extrañas vestimentas han sido una compañía muy agradable para todos nosotros y vaya que son divertidos. ¡Laito, no creas que he olvidado nuestra revancha en el tiro al blanco!—exclamó el joven apuntando con su copa al castaño, el mencionado le guiñó un ojo en su cómodo lecho rodeado de mujeres—. Oh, como olvidar también a esta preciosa señorita, ¿Yui, verdad?—La chica rubia miró hacia muchas direcciones antes de reconocer que el cumplido iba hacia ella—. Sí, hablo de ti, preciosa. Oh, ¿habré dicho algo malo? Porque pareciera que algunos no están muy contentos con lo que dije. 


Tal joven llamado Charles, hablaba con tal ánimo y familiaridad que transmitía a todos los presentes su entusiasmo. Las risas no cesaban, la música teñía gran parte de los colores de aquella acalorada cena y la popularidad que habían tomado los recién llegados era imposible de ignorar, todos hablaban de ellos; Laito tenía mayor fama entre las señoritas y jugadores, acompañado de Ayato, quien después que se rehusara a compartir con tales pueblerinos estaba inmerso en el mundo de las apuestas, tratando de darle al blanco con los cuchillos, pero estando ebrio y falto de coordinación sus posibilidades para lucirse eran limitadas. Shu apostaba en un juego de cartas junto a otro grupo de hombres, se notaba que ganaría por cuarta vez, y Kanato también era acosado por un par de chicas que le mimaban como nunca en su vida, lo cual en sus palabras era molesto, pero aún así no hacía nada por detenerlas. De Subaru no había rastro, lo más probable es que estuviera a las afueras de la cantina tomando un poco de aire, tendía a alterarse en lugares muy ruidosos. Yui se mantenía al margen, nada de alcohol y se mantenía apreciando todo desde la distancia. Bueno, claramente hasta que el tal Charles tratara de persuadirla a levantarse de su asiento y bailar con él.


Mas Reiji no prestaba atención a su entorno. Estaba un poco desconcertado por lo abrupto que fue haber recibido tal mensaje de KarlHeinz, siendo el contenido de tal carta aún más enigmático. Aquel escrito rogaba a Reiji una reunión inmediata, sugiriendo que había una amenaza externa que lo impulsaba a tener que encontrarse en dicha locación en la que estaban actualmente. Tal vez en otro momento, Reiji hubiera ignorado la urgencia del asunto y pediría explicaciones más convincentes para proceder a huir de la mansión, puesto a que el peligro podía ser incluso imaginario y el viejo ya habría empezado a desvariar entre tantos años de inmortalidad. Pero él sabía que había un riesgo aproximándose desde las últimas semanas. Algunos de sus familiares habían desaparecido y según contaban sus hermanos en su completa ignorancia, los suyos a veces regresaban "drogados". Reiji no había tenido tiempo de siquiera investigar la sustancia que tenía tal potencia para sedar a sus familiares, empacó sus cosas y les exigió al resto hacer lo mismo a penas había sentido un olor extraño en los alrededores de la mansión que sugería que no estaban solos.

Y para variar, el punto de encuentro era cuanto más extraño. Parecía haber retrocedido dos siglos en el tiempo. Mujeres de largos vestidos y delantales, hombres que parecían utilizar la misma vestimenta todos los días, cantinas, calles pavimentadas con roca agrietada y construcciones peculiares. Su padre le sorprendía de sobremanera, siempre complicando las cosas y alimentando sus dudas, las cuales lo estaban devorando vivo. Complementando esta cadena de hechos desafortunados, los habitantes del pueblo ni siquiera esperaban su llegada, el nombre de KarlHeinz ni siquiera les sonaba y de no ser por la hospitalidad de la gente quien sabe en qué embrollo estarían metidos.

Ese sujeto se estaba tramando algo y temía haber caído en una especie de trampa, tal como le mencionaron sus hermanos cuando los dirigió a la limusina. Él, siendo un hombre de hechos, se comenzaba a arrepentir de no haber recolectado las suficientes evidencias y haberse entregado derechamente a una suposición; mas ya de nada le servía arrepentirse, debía asumir con la cabeza en alto lo que se viniera y, para colmo, confiar en su padre.

En otro momento, en algún lugar. |Reiji Sakamaki| [DL Discord: Reto#1]¡Lee esta historia GRATIS!