2. Hermoso

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Gerard sonrió tiernamente asintiendo con sus mejillas rojas.

—Ven, vamos a sentarnos a algún lugar —Frank le hizo caminar delante de él para evitar que alguien lo molestara y él no se diera cuenta.

Caminaron hasta el patio trasero de la escuela y se sentaron sobre el césped. Frank había puesto su chaqueta debajo para que Gerard se sentara sobre ella y no se ensuciara o estuviera muy incómodo debido a la falda que llevaba puesta.

—Gracias... —Frank le sonrió en respuesta comiendo de su emparedado que llevaba y ofreciéndole su jugo a Gerard el cual aceptó—. Creí que te alejarías cuando Nina dijo que no era una chica, eres casi el primero que me trata bien, estudio aquí desde hace un año y la verdad nadie es tan amable.
—Solo creí que nadie tiene derecho a tratar a otras personas mal. Soy nuevo y mi cultura es esa. Además Nina no se me estaba haciendo interesante, eres mucho mas bello que ella y la verdad te ves más interesante.
—No lo creo. Nina es la capitana de las porristas y no hay chico que no quiera salir con ella. Su novio es el capitán del equipo de football y es perfecta. —Dejo salir un suspiro y bebió un poco del jugo que tenía entre las manos.
—¿A, si? Pues a mi no se hizo la gran cosa. No quiero ofender a nadie pero realmente es tan superficial que puedo oler el plástico hasta aquí —Gerard río—. No me interesa, no me gustan las porristas.
—Oh...bueno. Yo pienso que no todas son como las pintan, ¿puedo decirte algo?
—Claro, lo que quieras.
—Mí sueño siempre ah sido ser parte del equipo de porristas. Yo quiero ser parte de ellas. Y me presentaré a la audición, sé que tal vez lo haga terrible y se burlen de mi, pero quiero intentarlo. Espero no desagradarte por eso.
—Eso está increíble, claro que no. Lo harás increíble, te aseguro que le robarás el lugar a Nina si así lo quieres.
—¿Lo crees?
—Claro. Además formaré parte del equipo del football. Y no, no creas que por eso me volveré un idiota. Solo digo que si voy a entrar al equipo será un placer que seas tú mi animadora, créeme haré muchas anotaciones. —Frank le guiñó el ojo y Gerard solo rió bajando el rostro algo sonrojado.
—¿Prometes dedicarme alguna anotación?
—Todas serán tuyas. —Así era Frank bastante directo y coqueto.

Siguieron hablando por un rato mas, riéndose de cada ocurrencia del castaño mientras contaba algunas anécdotas.
Al sonar la campana se levantaron de allí, Frank le tendió una mano a Gerard y le ayudó a levantarse.

—¡Hola Gee! —saludó alguien a lo lejos haciendo a Gerard voltearse y sonreír devolviendo el saludo.
—Pensé que todos eran unos idiotas —comentó Frank cuando siguieron caminando.
—Oh, bueno él es Patrick, es muy amable conmigo, él es quien me defiende la mayoría del tiempo.
—¿Le gustas o te gusta? —Gerard rió negando.
—No, Patrick es hetero, además no tampoco me gusta.
—¿Entonces no tengo competencia? —bromeó el castaño.
—Vamos a clases...—Gerard sonrió tímidamente adelantándose un poco.

Así pasó todo el día, ahora Gerard tenía un nuevo amigo y estaba muy feliz.
Cuando su madre llegó a recogerlos a él para después ir por su hermano Michael estaba muy emocionado por contárselo.

—¿Cómo te fue hoy Gee? —preguntó su madre viéndole por el espejo hacia el asiento trasero.
—Muy bien mamá. Hoy conocí a un chico, es muy lindo y amable conmigo. Me regaló su jugo y platicamos mucho.
—Aww —expresó Donna con ternura—. ¿Pretendiente acaso Gee?
—Mamá...—se quejó Gerard sonrojado—. Tal vez...
—¡Lo sabía! Quiero conocerlo, quiero saber si es digno de mi angelito.
—¡Mamá! —de nuevo se quejó riendo un poco.
—¿Es guapo?
—Mucho...—Donna sonrió enternecida viendo las mejillas rojas de su hijo.
—Entonces dudo que se fije en Gerard. Por favor, de seguro fue amable porque le diste lástima, de seguro es nuevo y no tiene amigos por eso. De lo contrario nadie se fijaría en ti —escupió Michael con veneno quitándole lo lindo al momento hablando así por primera vez desde que lo recogieron.
—Michael cállate ¿quieres? Si vuelves a hablarle así a tu hermano hablaré con tu padre y ya sabes como es Donald si alguien es grosero con Gee. Y más tú que eres su hermano.
—Esta cosa no es mi hermano. —Gerard bajó la mirada con los ojos llorosos. Sentía esa opresión en el pecho de querer llorar.
—¡Michael James Way basta! Deja de decir esas cosas, de verdad pensé que te había educado mejor. Pero sabes algo, no voy a castigarte, solo dejaré que te des cuenta de las forma en la que eres y como eso repercutirá en tu futuro. —Michael se quedó callado volviendo la vista a su celular—. Gee cariño ¿quieres un helado?
—Sí mamá...—Gerard levantó la mirada limpiando un pequeña lágrima.
—Yo también quiero helado —habló Michael.
—¿De verdad? Porque si Gerard no es tu hermano quiero decir que yo tampoco soy tu madre así que no tengo porque comprarte nada. Vamos cariño. —Aparcó el carro frente a la heladería y bajaron del auto con Gerard quien rió un poco ante el comentario de su madre. Michael solo rodó los ojos fastidiado.

Al otro día Gerard se levantó bastante animado, no sabía si Frank le acompañaría ese día pero no importaba presentía que así sería.

Busco en su armario algo para ponerse y al final se decidió por una pequeña falda color rojo oscuro mas corta que la negra que llevaba el día anterior y sí a veces era un poco mas coqueto. Un suéter que simulaba mas ser una blusa en color gris que quedaba bastante ceñido a su cuerpo, medias en color negro y una bufanda grande.
Se miró en espejo sonriendo para si mismo pensando que realmente se veía bonito. Subió su falda solo un poco más riendo ante eso.
Se colocó algo de perfume y peinó su cabello dejándolo solo alborotado.
Tomó su mochila y bajó a tomar su desayuno, saludando a su padre de un beso en la mejilla y su madre igualmente.
Su padre siempre le había querido tal cual era, lo defendía hasta el punto de poder dar la vida por él al igual que su madre, su padre siempre decía que Gerard era su pequeña princesa y eso estaba bien. Le llevaba de compras o también su madre, le decían siempre lo lindo que se veía y cuanto lo amaban.

Al terminar su desayuno se despidió de su padre y fue al auto con su madre, Michael no iría a la escuela ese día así que sería una mañana sin malos comentarios de su parte.

Platicaron todo el camino con su madre mientras pusieron música, su madre le dijo que llevara a Frank a la casa y él había aceptado.
Al llegar se despidió de su madre y bajó del auto para adentrarse a la institución.

Caminó por los pasillos deseando que nadie dijera absolutamente nada acerca de él, a lo lejos vio una figura conocida guardando sus cosas en su casillero. Así que caminó hacia él parándose cuando llegó a su lado.

Frank volteó y casi tira sus libros al verle, se veía jodidamente hermoso que le hizo tragar saliva pesadamente mientras sus ojos viajaron con delicadeza por su cuerpo detallándolo. Sus pequeñas pero bien formadas caderas resaltaban con esa pequeña falda demasiado corta pero viéndose perfecta y para nada indecente en él. Sus piernas y su... no definitivamente borró ese pensamiento mientras sacudía la cabeza levemente. Comenzaba a sentirse acalorado y no quería tener un problema molestándolo gracias a sus hormonas adolescentes.

—¿Frank? —Gerard le habló de nuevo moviendo una mano frente a su rostro. Frank reaccionó pasando saliva por sus labios y cerrando su casillero por completo.
—Hola Gee, mm disculpa yo estaba distraído.
—No te preocupes.
—Por cierto, te ves hermoso —soltó sin mas haciendo a Gerard ruborizarse.
—Frank...
—Lo siento, no pude evitarlo, disculpa si no te gusta que sea tan directo. Pero realmente te ves hermoso.
—Tranquilo...y gracias.
—¿Vamos?
—Por supuesto. —Gerard sonrió caminando unos centímetros delante de Frank moviendo sutilmente las caderas.
Y sí Gerard sabía como ser coqueto disimuladamente.

En serio se veía hermoso pensó Frank.

Cheerleader (Frerard) ¡Lee esta historia GRATIS!