Capítulo 2 -Los Peyton

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Holi holi, quiero deciros que para entender las novelas debéis situaros en el año 1844; año en el que las mujeres de alta alcurnia eran educadas des de jóvenes tan sólo para sonreír y agradar a las hombres para que llegada la edad casadera sirvieran de alianza con otras familias o fueran utilizadas como monedas de cambio. En relación a los asuntos "de cama", muchas de ellas no sabían nada hasta el mismo día de la boda, en cambio, los hombres podían hacer y deshacer a su antojo. 

-¿Qué? ¿Pero cómo ha podido suceder? Es decir...no importa si de verdad sientes algo por él pero creía que querías seguir con tu plan de ir a Francia...-exclamó Lady Sophia Peyton, dándole vueltas a su té del desayuno. 

-Ay por favor no seas tan dramática, Karen tan sólo se ha besado, eso no significa que vaya a arruinar sus objetivos por ese conde de no se qué- repuso Lady Towson dando un fuerte mordisco al dulce de crema que tenía delante -¿o no es verdad Ka?

-¡Por supuesto que es verdad!Por nada del mundo dejaré arrastrarme por ningún hombre... y menos por ese engreído y manipulador.

-Tan sólo espero que el honor y el sentido del deber de Lord Stanley no sea tan acusado como para pedir tu mano tras tal ofensa...-sinceró Catherine Nowells.

-¿Ése?¿Sentido del deber? ¿A caso no has escuchado que mató a su propio padre?¿ Crees que a una persona así le puede importar algo un beso robado?- replicó Karen rompiendo con energía una porción de pan. 

-A veces, el título de padre o de madre queda demasiado grande en algunas personas, no podemos juzgarlo sin saber qué pasó realmente...- contrapuso Lady Nowells provocando que el semblante de Lady Cavendish cambiara por una fracción de segundos. 

-Por cierto, vi que dejaste en medio de la pista a Lord Henry Manners... no sé cómo pudiste, no me importa la edad que tenga, es tan apuesto y viril...- suspiró Lady Towson al recordar la ancha espalda de Henry y su mirada siempre casquivana. 

-El muy cínico me pidió que me casara con él...

-¿Qué? - los ojos de Lady Peyton se abrieron como si fueran a salir de sus órbitas. 

-No...- se estremeció Lady Nowells dejando caer la galletita que tenía en la mano sobre el mantel rosado.

-¿En serio? Jamás escuché que Lord Henry pidiera matrimonio a una mujer...al contrario, se pasó toda su juventud esquivando esa posibilidad... debes haberlo hechizado realmente...- expuso Diana Towson sintiendo como algo en su corazón se marchitaba sin saber por qué. 

-No me interesa si lo hechicé o se dio de bruces contra el canto de una mesa, ni por todo el oro del mundo aceptaría su propuesta,  me dijo que sólo me deseaba como su esposa para...bien, hasta yo tengo mis reparos en decíroslo. 

-No hace falta, te entendemos perfectamente, pero si es así... prepárate, porqué por lo que sé de él no es un hombre que desista fácilmente de lo que se propone,  lleva en sus venas poseer aquello que se desea...

-Que se prepare él- repuso Karen sin más- bien, no hablemos más de mí, cuéntanos Catherine...¿Pudiste acercarte a tu querido Marcus Raynolds?- se mofó la debutante de la dama que dejaba pasar pretendiente tras pretendiente esperando que el vividor de Marcus algún día la mirara llegando así  a su segunda temporada soltera y no por falta de recursos ni belleza. 

-¡Ka! ¡No te rías de Catherine! Pero , en parte tiene razón querida, debes hacer algo... con ese hombre no te sirve el coqueteo al que nosotras estamos acostumbradas...tienes que ser directa, sé atrevida...

-¡Pero si ayer me acerqué a él y empecé a hablarle sin que se dirigiera a mi con anterioridad!

El resto de sus confidentes empezaron a reír ante lo que Lady Nowells creía que era ser atrevida. 

Ojos del anochecer ( III Saga de los Devonshire)©¡Lee esta historia GRATIS!