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Paris 

El sonriente al escucharme decir eso quedo estupefacto, me miraba de arriba a abajo, estaba examinando todo de mi. Yo aun seguía con el puñal apuntándole, mi mano temblaba del miedo que su apariencia me causaba.

Empezó a subir los brazos en señal de paz.

— Tranquila, chica, no te haré daño.—Antes de que yo pudiera decir algo, un perro de raza Husky siberiano salio de la cabaña alegre y al verme corrió y trataba de poner sus patas en mi pecho.

Trataba de tumbarme, hasta que lo logro y deje caer mi puñal. La lengua del perro pasaba por mi cara.

—Nono, déjame, perro—Proteste. Me lo quería quitar de encima y salir corriendo.

Salio de mi una pequeña risa por lo juguetón que era el animal. Pero había algo raro en el, tenia la casi la misma apariencia diabólica del chico sonriente; la misma sonrisa, pero esta era mas diabolica. Pero de algún modo, no veías al animal como un monstruo, pero si era un poco espeluznante. 

Sentí la mirada de los dos chicos y me pare, dejando al perro a un lado. Vi que el sonriente cargaba mi puñal en su mano y lo examinaba. Me señalo con el.

—¿Tu madre se llama Noa?

Asentí despacio.

Retrocedí unos pasos, chocando con el pecho de Liu haciéndome sobresaltar. Tenia que salir rápido de aquí, no sabia en que me había metido. 

—¿Y tu padre?

—No tengo, no se nada de su paradero.—Respondí temerosa. 

—¿Sabes al menos como se llama?

— Se que se llama Charlie.  

Sin dejarme pensar y agarrarlo, me tiro el puñal con riesgo de cortarme. Cayo en el suelo y lo recogí rápidamente. 

— Fuera de aquí, y no vuelvas, ni se te ocurra al menos poner un pie en lo que comienza este bosque.— Me dijo con brusquedad. Mire a Liu rápidamente y sin despedirme al menos de el, me fui corriendo. 

Estaba lejos de la cabaña, pero aun seguía corriendo. Y sin darme cuenta ya estaba empezando a llorar, hasta que me canse y puse mis manos, sin sentarme, en una piedra mas o menos grande al lado de un árbol.

¿Por que me pregunto sobre mi papa?....—Pense 

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Narrador

En otro mundo, muy lejos de la realidad que conocemos, se encontraba un pueblo gobernado por una monarquía. Tenían un rey despiadado, depresivo y sin fuerzas para gobernar.

Desde su cuarto, acostado en su cama, escuchaba los gritos causados por el parto de su tercera esposa, las otras dos habían fallecido muy jóvenes. 

Sin nadie a quien dejar su trono, no tuvo mas opción que casarse con la primera princesa que viera y embarazarla para después botarla. Por que era así como funcionaba los temas de un heredero. Las mujeres de familias reales solo servían para dar un a luz un rey.

De pronto los gritos de su esposa cesaron y respiro ondo. ¿Por fin tendría un heredero y morir en paz? 

Uno de sus sirvientes entro espontáneamente, sobresaltando al rey en su cama. 

— Su majestad.— Se inclino ante el.— Lamento decirle esto pero, el bebe nació muerto. 

—¿Era un varón?— Pregunto con suavidad.

Sangre asesina. ||3ra temporada||Where stories live. Discover now