Capítulo 9

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-Buenos días.

Mi buen humor desaparece de inmediato. Con sólo oír su voz me aprieto lentamente al respaldo de mi silla. No quiero hablar.

Ayer fue un día muy intenso. Hace tiempo que no me sentía tan mal y enojada conmigo misma. ¡Soy una idiota!

-¿Cómo estás?

Levanto la vista, y ahí está él, Max en su empaquetado estilo de oficina.

-Muy bien... gracias -y hago como que busco algo en mi escritorio.

-¿Por qué no me contestaste? -lo vuelvo a escuchar-. Te llamé varias veces anoche.

-Es que estaba muy cansada -me justifico mirándolo de reojo. Agarro la primera carpeta que encuentro y me paro-. Disculpa, tengo mucho trabajo.

-Pero es muy temprano. No hay casi nadie.

-Es que debo entregar este informe a primera hora.

-Alicia -y me bloquea el paso-. ¿Podemos conversar?

-No es necesario -y le sonrío lo mejor que puedo-. En serio que está todo bien.

Intento avanzar pero no puedo.

-La japonesa de ayer no es mi novia -me dice muy serio, determinado.

-No tienes que darme ninguna explicación -agrego con otra sonrisa-. Tú y yo no somos nada.

-No estoy de acuerdo.

-¿De qué hablas? -exclamo sorprendida.

¡Por favor, para de confundirme! ¡Y no me mires así!

-Alicia -mira a nuestro alrededor, nadie-, ¿Podríamos conversar después del trabajo? No sé, ir a cenar.

-¿A cenar? -me aturde su propuesta-. Max, lamento todos los inconvenientes que te hecho pasar, malinterpreté todo.

-No, no me estás entendiendo. Lo que inten...

-Ni te imaginas la vergüenza que tengo -confieso con sinceridad-. Y me da igual lo que tengas o no con esa japonesa, a mí no me compete. Sólo que no te acerques con discursos de no quería hacerte ilusiones, que no quería hacerte daño. Si querías alejarme porque estabas con otra, me lo dices y ya está.

-¿Puedo hablar?

Abro mucho los ojos, no tengo nada más que decirle.

-Me alejé para no cometer ninguna locura -explica acercándose lentamente-. No me relaciono sentimentalmente con gente del trabajo, es mi política personal.

-¿Y no se te ocurrió decírmelo antes? -avanzamos por el pasillo.

-Hasta que te conocí -me callan sus palabras-. Aún no entiendo lo que me pasa contigo -y frunce las cejas un tanto complicado-. No está en mis planes iniciar nada ahora que me voy.

Nada conmigo querrás decir, porque con esa chica...

-¿Qué pasa? -me pregunta. Tengo el cuerpo helado, no quiero seguir hablando-. Alicia.

-¿Te puedo hacer una pregunta? -y nos detenemos cerca de la cafetería, no hay nadie cerca-. Pero quiero que seas sincero.

-Soy sincero.

-¿Qué hay entre ustedes?

Algo cambia en su cara, no sé si es confusión o sorpresa. Queda en silencio, no me aleja la mirada.

-¿No lo sabes o no me lo quieres decir?

-No es tan simple...

No digo más, no necesito detalles para entender que hay algo importante entre ellos. ¡Ay, odio el drama!

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