Capítulo 21

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Giselle.

La música se escucha de fondo. Mantengo mi vista fija en el vaso medio lleno que se encuentra frente a mí.

Chase hace unos segundos que se levantó para ir a buscar un poco de más ponche, y desde entonces estoy sola esperándolo.

Suelto un suspiro pesado y levanto la vista hacia las personas que bailan emocionados por toda el área de la cancha. Gael sobresale del resto por hacer una baile estúpido pero gracioso, eso logra sacarme una sonrisa. Los demás bailan al ritmo de la música electrónica que suena a todo volumen en los altavoces.

Entre el montón de personas también distingo la figura de Stefan bailando junto a Sky. Me pregunto nuevamente si esos dos están saliendo. Sin embargo, no le presto más atención de la necesaria.

Vuelvo mi vista hacia el vaso de color rojo que descansa frente a mí y, con uno de mis dedos, lo toco. Un extraño sonido se logra escuchar entre el ruido antes que una finita capa de hielo delgado aparezca en la superficie que he tocado. Ante eso, retiro mi mano rápidamente.

Mi ceño se frunce cuando veo como esa fina capa de hielo desaparece tan rápido como aparece. Con indecisión, y curiosidad, estiro nuevamente mi mano y toco el vaso con mi dedo. La fina capa de hielo vuelve a aparecer, pero esta vez, no  retiro la mano.

La capa de hielo parece aumentar de tamaño ya que el color se vuelve más visible. Una vez que todo el vaso está cubierto de hielo, retiro la mano y, con lentitud, la empiezo a cerrar. A medida en la que mi puño se cierra, el vaso se mueve casi de forma poco notoria.

Mi ojos se abren de golpe cuando mi puño se cierra por completo y, entonces, el vaso estalla y los fragmentos de hielo se esparcen en la mesa.

— Dios… — mascullo y, sin poder evitarlo, sonrío de lado

— Te traje algunos bocadillos — Chase se sienta junto a mí y coloca el plato lleno de bocadillos sobre la mesa, ignorando los trozos de hielo.

— Gracias — lo miro maravillada, y veo como se lleva un nuevo vaso hacia los labios.

— Espera — lo detengo, y agarro la mano que sostiene el vaso para frenarlo.

— ¿Qué ocurre? — Pregunta, con el vaso a pocos centímetros de sus labios.

— Mira — le quito el vaso y lo coloco sobre la mesa.

Chase mira confundido lo que hago, pero no dice nada.

Respiro profundo y, un poco más segura de mis movimientos, estiro mi brazo y toco el vaso con mi dedo. A diferencia de la otra vez, el vaso no se congela, no de inmediato, pero cuando la capa de hielo empieza a hacerse presente; veo, de reojo, como Chase abre la boca, sorprendido.

Cuando el vaso ya está hecho hielo, cierro mi puño de golpe y el vaso vuelve a romperse, a hacerse nada sobre la mesa.

— Dios… — ahora es el turno de Chase para mascullar — ¿Cómo hiciste eso?

— No tengo idea — lo miro, con una sonrisa en mi rostro.

Chase me sonríe igual.

— Limpia ese desastre — niega con la cabeza, divertido.

— Ay — hago puchero, sin embargo, sonrío también.

Chase pone los ojos en blanco y levanta la vista cuando Sky empieza a caminar en nuestra dirección.

Con rapidez, paso mi mano a algunos centímetros sobre la superficie de la mesa y, los trozos de hielo, desaparecen de forma rápida, eliminando toda evidencia de lo que ahí estuvo antes. 

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