Capítulo IX (completo)

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Sin darse cuenta se habían quedado dormidos viendo la película, ya había caído la noche, la pantalla del televisor se había puesto azul y de nuevo sin que ninguno de los dos lo planeara el cuerpo de Jeyko se encontraba en los brazos de Ángel que recostado contra el espaldar de la cama le abrazaba por la espalda y tenía el rostro recostado sobre su hombro, mientras las manos de Jeyko estaban ambas cruzadas entre las de Ángel, durmieron así hasta que el celular de Jeyko empezó a sonar sobre la colcha de la cama; los ojos de Ángel se abrieron suavemente, vio la pantalla titilante del celular y lo ignoró, giro su rostro para encontrarse con el de Jeyko que aún no había escuchado el tono romántico de una salsa saliendo de su celular. Sin tratar de evitarlo lo apretó más entre sus brazos y le besó el cuello, no recibió respuesta por parte de Jeyko así que decidió continuar mientras el sonido del celular se acallaba, respiro hondo, y subió el rostro hasta estar frente al lóbulo de su oreja y lo introdujo en su boca, succionando suavemente, solo un poco, antes de dar un último beso en la parte de atrás del cuello de Jeyko, y se detuvo porque su corazón se había acelerado, su respiración alcanzó a agitarse y las manos de Jeyko presionaron las suyas, entonces le soltó un poco de modo que Jeyko pudiera alcanzar el celular que había empezado a sonar de nuevo, para luego volver a la posición en la que se encontraban, Ángel sin poder evitarlo había vuelto a besarle el cuello y el cuerpo de Jeyko no había podido más que estremecerse, llevando la cabeza hacia atrás alcanzó a rozar sus labios, al tiempo que contestaba el celular le susurró que parará de la forma más suplicante que pudo, la voz de Andrea se escuchó del otro lado, como si despertara de un trance se levantó de golpe y fue hasta la sala, desde donde Ángel podía escuchar su voz; Ángel trato en lo posible de recuperar el aliento mientras relamía sus labios, buscando encontrar en ellos parte del pequeño rastro que los labios de Jeyko habían dejado sobre los suyos.

La voz de Andrea se escuchó confusa del otro lado del teléfono, y Jeyko conteniendo una risa nerviosa le aclaró que todo estaba bien, se sentó en el sofá para poder hablar con ella, y con una de sus manos sosteniendo el celular, llevó la otra hasta su cuello, con el solo tacto sintió su cuerpo estremecerse de nuevo, no sabía que había sido aquello, pero el solo recordarlo hacía que las palabras de Andrea se perdieran entre el diminuto espacio del auricular y su oído, solo cuando la escuchó llamarle la atención volvió a reaccionar y aprisionó su cuello con nerviosismo buscando que esa sensación no se repitiera. Andrea le preguntó si podría ir, Jeyko dirigió la mirada a la alcoba desde donde vio a Ángel recostado sobre la ventana fumando, le contestó que no, que aún era muy pronto y que las cosas con Ángel aún estaban complicadas, que necesitaría un poco más de tiempo para hablar con él.

—Te extraño.

—Lo sé, pero ya tendremos tiempo.

—Prométeme que apenas él se vaya me llamaras.

—Lo prometo.

—Te amo.

—Yo te llamo entonces.

La llamada se cortó, Jeyko no había contestado a las preguntas de Andrea como ella hubiera querido, ni siquiera había respondido a un te amo casual que solían repetir cuantas veces hablaban por teléfono, un simple sinónimo que denota conocimiento fue todo lo que recibió, pero no le sorprendía, Ángel debía estar cerca, y mientras él estuviera por ahí no recibiría nada más de él.

Dejó el celular sobre la mesa y se recostó contra el espaldar del sofá, respiró hondo antes de llamar a Ángel, que en la alcoba arrojaba la colilla del cigarrillo por la ventana, no le contestó, Jeyko volvió a llamarlo de nuevo, pero tampoco obtuvo respuesta, solo escuchó sus pasos cruzando tras él para llegar a la habitación de invitados donde tomó la chaqueta de cuero que llevaba puesta ese día, para luego intentar salir del apartamento. Jeyko sorprendido salto del sofá para cerrarle el camino.

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