Emboscada (Parte 1)

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Kaito había llegado a casa cabizbajo, apenas arrastrando sus pertenencias y los pies por el suelo, hecho que no pasó desapercibido por su madre.

-Kaito... -dijo ella preocupada. -¿Qué pasa? ¿Por qué tienes esa cara?

Kaito no pudo contener el llanto. Había pasado por la desdicha de ver irse a su padre una vez más, pero sabía que no podía contárselo a su mamá. ¿Cómo le iba a creer? Ni siquiera él entendía lo que estaba pasando para que pudiera explicárselo a su madre. Aquella señora sabía que algo pasaba, pero su instinto de madre le decía que no debía preguntar, solo dar confort a su único hijo.

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Mientras tanto Karen y Hayato coincidentemente iban por el mismo camino. Ambos estaban pensativos tras lo ocurrido, aunque cada uno pensaba en otra cosa.

-Oye, Karen... -preguntó Hayato. -¿Cómo fue que conociste a Ryuusei y al doctor Ichihara?

Karen lo pensó por un tiempo, como decidiendo si debía hablar al respecto o no, hasta que finalmente lo hizo:

-Fue cuando un trabajador de Maruyama se hizo pasar como director de la secundaria donde estudio. -le dijo. -Fue él el que me dio la pista para poder sacarlo de ahí cuando intentó cerrar el club de Kite Wars.

-Estaba pensando en eso... -le comentó Hayato. -Es tan extraño que después de casi 15 años se aparezca como un completo desconocido y al lado de una eminencia como lo es el doctor Ichihara... Me parece difícil de creer que ambos sean amigos y a la vez están escondiéndose de la vista del público, conozcan los planes de Maruyama de acabar con las Kite Wars y sean a la vez tan reservados sobre sus vidas.

Karen se quedó pensando, como si tuviera la respuesta para ello, pero como si buscara la forma de decir solo lo que tenía permitido decir. Acto seguido aceleró sus pasos y se puso frente a Hayato.

-Eres muy perspicaz. -le comentó Karen. -Pero a la vez haces muchas preguntas incómodas. Las respuestas las conozco, pero no puedo decírtelo pues no soy la persona indicada para ello. Lo único que puedo decirte es que Ryuusei te las podrá responder cuando esté listo.

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-¡¿Qué te pasó, Kaito?! -gritó Ai asustada al ver la cara de Kaito decaída y ojerosa, como si no hubiera podido dormir en toda la noche.

-Ai... -respondió Kaito todavía desperezado. -No dejé de pensar en mi padre...

-Tenemos que ser fuertes, Kaito. -le dijo Hayato. -Es lo que tu padre hubiera querido.

Se habían reunido una hora antes de la hora de clases fuera de la Kite Shop a la que frecuentaban, tal y como Karen les había mencionado por correo. Unos segundos después Karen apareció con una llave en la mano y les dijo:

-Uno por uno síganme.

Kaito fue primero, luego Ai y por último Hayato, quienes fueron conducidos por Karen a la bodega de la Kite Shop. Uno por uno entraron, como si se tratara de un ritual de una secta oculta.

-Qué bueno que llegaron a la cita que Karen les hizo. -respondió Ryuusei mientras acomodaba unas cajas en una de las mesas desocupadas del taller.

-La razón por la que los reuní de esa manera es porque no podemos permitir que Maruyama sepa sobre nuestros planes. -respondió Karen.

-¿Planes? -preguntó Ai.

-Sí. -dijo Karen de nuevo. -El Dark Kiter lanzó una petición de revancha contra nosotros. Esta es la oportunidad de entrar a las oficinas de Maruyama y salvar al doctor Ichihara mientras alguno de nosotros tiene un duelo de cometas con el Dark Kiter.

Kite Wars: Ultimate TournamentDonde viven las historias. Descúbrelo ahora