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Tus ojos se abrieron un poco en sorpresa cuando miraste la etiqueta con el precio del vestido que estabas mirando, rápidamente lo regresaste a su lugar y continuaste mirando, tratando de encontrar algo en tu rango de precios aceptable. Justo ahora podrías comprar algo que no pasara de $200 dólares.

Tenías que encontrar un vestido adecuado para el evento al que Niall te llevaría en dos días. Él te había sorprendido con los zapatos, un par de tacones altos y brillantes. Ahora era tu turno de encontrar un vestido que combinara con ellos, pero el problema era que, cualquier vestido adecuado para esos zapatos, o por lo menos cualquier vestido en esa tienda, costaría tu sueldo entero.

Pronto te diste por vencida en esa tienda y saliste de ahí, encontrándote con una calle bastante llena, diste un respiro profundo y trataste de buscar algún lugar para sentarte y descansar un poco.

Tu relación con Niall era absolutamente la mejor. Él te adoraba, te animaba, te mostraba lo mucho que te amaba todo los días. Siempre se divertían estando juntos, eran abiertos el uno con el otro, viajaban e iban a aventuras en distintos lugares, y ese era exactamente el problema. Niall era capaz de poder pagar todo eso y más pero tú, no podías.

Claro, él pagaba un montón de cosas por ti pero él realmente no sabía lo corta de dinero que estabas, simplemente porque nunca se lo habías hecho saber.

Terminaste en una pequeña boutique y de hecho encontraste un lindo vestido que combinaba con los zapatos y el evento perfectamente, y lo mejor era que estaba dentro de tu presupuesto.

A pesar de eso, una vez que pasó el evento pensaste que podrías empezar a ahorrar un poco, pero siempre había algo más. Niall quería que fueras con él a Los Ángeles por una semana mientras arreglaba unas cosas de su disco pero cuando miraste tu cuenta en el banco y te pusiste a pensar en todos los días en los que tendrías que faltar al trabajo te diste cuenta que tendrías que decir que no.

—¿Te pasa algo, amor?— Niall preguntó mientras iban en su auto camino a su casa después de haber cenado con algunos amigos. Niall, tu y su grupo de amigos tenían un tipo de acuerdo en el que tomarían turnos para ver quién pagaría la cuenta de todos cuando salieran. Esa noche había sido tu turno. Sabías que estabas cerca de tu turno así que habías estado ahorrando para ello pero al parecer hoy todos habían decidió tener bebidas caras y algunos postres extra. Tu cuenta en el banco había quedado básicamente vacía y no estabas segura cuánto más podrías con ello.— ¿Nena?— Niall quito una de sus manos del volante y tomó la tuya, entrelazando sus dedos con los tuyos, dándole un pequeño apretón a tu mano. Su mirada de enfocó en ti por unos segundos antes de volver la vista a la carretera.

—Niall.— Murmuraste, recargando tu cabeza en la ventana de tu lado por unos momentos antes de acomodarte. Tu mirada se enfocó en su mano sobre la tuya, hiciste el agarre más fuerte, tratando de obtener lo más posible de su toque antes de que lo perdieras.— No puedo seguir haciendo esto.— Tu voz era tan baja que ni siquiera estabas segura de que te haya escuchado.

—¿Haciendo qué?— Niall preguntó, mirándote de nuevo por unos segundos.

—No puedo vivir con este estilo de vida. Tu estilo de vida.— Mencionaste, acomodándote un poco en tu asiento, tomando un respiro profundo y dejándolo salir todo.— Yo... yo no soy como tú, Niall.

—¿Cómo yo?— Niall preguntó, pura confusión llenaba su voz.— ¿Qué significa eso?— Niall realmente quería hacerse a un lado y estacionar el auto para que pudieran hablar esto cara a cara y no en la oscuridad del auto, pero tan solo estaba a unos minutos de su casa así que no se detuvo.

—Yo no puedo hacer las cosas que tú haces. Comprar ropa cara y de marcas lujosas, ir a cenas de $300 dólares cada noche, ir a cualquier país que se me ocurra en ese momento.— Explicaste, soltando su mano para llevar las tuyas a tu rostro y después a tu cabello, tratando de mantener las lágrimas alejadas.

—Yo, yo no...— Niall estaba claramente confundido mientras estacionaba el auto en su cochera. Se giró en su asiento para mirarte, ninguno de los dos hizo algún movimiento para salir del auto aunque ya estuvieran en casa.

—¿Sabes cuánto dinero quedó en mi cuenta después de haber pagado la cena esta noche?— Niall estaba en silencio, mirándote atentamente y esperando a que continuarás.—  $5 dólares, eso es todo. Con eso tengo que sobrevivir hasta la próxima semana que me paguen.— Una lágrima se deslizo por tu mejilla pero rápidamente la limpiaste, quitando tu mirada de la suya, no queriendo ver ese rastro de tristeza y confusión que adornaban su rostro.

—¿Por qué nunca me lo dijiste?— Niall preguntó, se sentía terrible, él no tenía idea de que tuvieras ese tipo de problemas económicos. Si él lo hubiera sabido, no habría habido manera en la que te dejara pagar la cena esta noche, él hubiera hecho algo al respecto.

—Porque no quiero ser un caso de caridad, Niall.— Contestaste, secando un poco tus mejillas.— Quería creer y hacerme a la idea de que podía encajar en esto. Que podía ser parte de tu vida, pero simplemente no puedo.— Antes de que empezaras a llorar completamente, tomaste la manija de la puerta y saliste del auto, lista para irte a tu pequeño departamento y estar sola por un rato.

Niall reaccionó de inmediato y salió del auto también, llamándote hasta que logró alcanzarte, tomando tu brazo para detenerte.— ________, amor, espera. No me importa cuánto dinero tengas.

—Pero a mi sí, Niall. Quiero poder ser capaz de hacer todas las cosas que quieres que hagamos juntos pero simplemente no puedo. Y no voy a dejarte pagar por todo.— Miraste sus ojos azules, notando lo preocupado y afectado que estaba. Llevaste tu mano a su mejilla, sintiendo su barba en la palma de tu mano. Le sonreíste tristemente.— Estoy segura que puedes encontrar a alguien que encaje en este tipo de vida, alguien que pueda ser capaz de pagar por todas las cosas que yo no puedo.

Él negó de inmediato, suspirando exasperadamente.— No me importa si nos quedamos en casa viendo televisión todo el día en pijama y ordenando comida rápida o salimos a cenar a restaurantes caros o a algún evento o viaje siempre y cuando estés conmigo.— Declaró.— No me importa qué hagamos.— Antes de que pudieras decir algo, sus labios estaban sobre los tuyos, después de unos segundos se separaron y dejó sus manos en tus mejillas.— ¿Crees que me importa cuánto dinero tengas? Mi estilo de vida es lo que sea siempre y cuando estemos juntos. Yo te voy a ayudar, amor.— Empezaste a protestar pero pronto puso su dedo sobre tus labios.— No como un caso de caridad o lo que sea, si no porque sé que eres una buena chica que siempre ve primero por los demás y te lo mereces, _________.

—Niall.— Mencionaste aún no estando segura. No se sentía bien para ti dejar que el de hiciera cargo de tus pagos.— Te prometo que voy a devolverte el dinero poco a poco.— Él sonrío de lado y negó, abrazándote y acercándote a su pecho.

—¿Ya terminamos de hablar de esto?— Él cuestionó, aún con esa sonrisa encantadora y mientras limpiaba un poco tus mejillas. Sonreiste un poco y asentiste.

—Supongo que sí.— Niall rió un poco, dejando sus manos en tu cintura y juntando sus labios una vez más para después tomar tu mano en la de él.

—Ahora, entremos a casa y te mostraré qué podemos hacer que no requiere ninguna cantidad de dinero involucrada, ni ropa cara, ni nada, solo tú y yo.— Él volvió a sonreír pícaramente, mientras caminaban hacia la puerta de su casa.

Imaginas | Niall Horan¡Lee esta historia GRATIS!