capítulos del 28 al 33

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Capítulo 28

H

abía pasado un mes desde la última asamblea y nos habíamos plantado a mediados de abril. Faltaba tan poco para el final, solo dos semanas de clase y en mayo tendríamos los exámenes finales. Al curso le quedaba poco más de un mes para tocar a su fin y a partir de ahí empezaría para mí un verano de incertidumbre. ¿Adonde iría? ¿Con mi hermana y su familia o a luchar con mis amigos? No lo tenía nada claro, seguramente habría lo que hiciera Erika. Pero llevábamos un mes sin saber nada de ella, justo desde la última asamblea. Ella fue una de las muchas detenidas que hubo esa noche. Yo intenté ir a salvarla pero Sergio me frenó en seco. Eso demostraba que aún le importaba, no querría perderme. Quizá haya comenzado a aceptar que nunca estaremos juntos, que yo no sentiré jamás lo que él decía sentir hacia mí. No creo que conociera mi condición sexual y así debía de seguir siendo porque si no, me podía meter en un lío. Desde que Erika no estaba con nosotros, mi ánimo estaba más bajo que nunca. La echaba tanto de menos, como nunca había echado a nadie en falta. Ni siquiera a Sandra. Puede que Erika la estuviera sustituyendo como mejor amiga mía no solo dentro de estas cuatro paredes, sino en cualquier otro sitio. O es que la consideraba más que una amiga. Me inclinaba mas bien por lo segundo, pero lo cierto es que estaba realmente confundida. Hasta hace un par de meses, había tenido claro que quería a Marina y tenía que decirle a Erika que no sentía lo mismo por ella que ella por mí. Pero la verdad es que las cosas habían cambiando mucho. Mis sentimientos hacia Erika cada día eran más fuertes, y más ahora que no estaba entre nosotros. A saber lo que le estaban haciendo. Me horrorizaba pensar en las torturas que estaría recibiendo mi amiga. ¿Amiga? ¿No sería más que eso? Lo cierto es que las dos veces que nos hemos acostado me he sentido bien, me ha gustado, no puedo decir lo contrario. Pero seguía sin parecerse a las sensaciones que tenía cada vez que lo hacía con Marina. Era algo bastante complicado. ¿Se podía querer a dos personas a la vez? Seguramente la respuesta sea no, mas bien una persona la quieres y a la otra la deseas. Pero es que con Marina eran las dos cosas, era imposible no desearla. Enamorarse de ella era mucho más difícil, no era precisamente la chica más simpática de la Tierra. Erika tampoco era simpática para nada, pero es de las personas más valientes que puedes llegar a conocer. Y creedme que eso enamora. Tenía que aclararme lo antes posible porque las consecuencias podrían ser fatales. Podía herir a dos mujeres y además, quedarme sin ninguna. Es lo que siempre nos dicen que pasa cuando juegas a dos bandas, que era precisamente lo que yo estaba haciendo aunque no lo pretendiera. No podían darse cuenta ni Erika ni Marina de lo que pasaba por mi cabeza, si ya sería grave para mí perder a una de las dos, perder a ambas se me haría insoportable.

Estábamos en la habitación Sergio y yo. De repente nos habíamos callado pero lo cierto es que hasta ese momento, habíamos conseguido mantener una conversación fluida entre nosotros por primera vez en muchos meses. Parecía que Sergio me hubiera perdonado después de todo lo que pasó entre nosotros. Ahora que Erika no estaba era muy importante para mí contar con su apoyo. Últimamente pasaba menos tiempo con David, el que era su mejor amigo y también menos con Gema, pero en el caso de ella también influía que ésta tenía novio desde hacía unos meses. Durante este último mes, Sergio había sido mi ángel de la guarda, como era antes de que empezáramos a salir y durante nuestro noviazgo. Este era mi amigo, el que yo quería. Pero desafortunadamente para él, no quería nada más que una buena amistad.

- Sara, ¿qué tal estás? Te veo alicaída—— me preguntó de repente mi amigo.

- Llevo alicaída durante un mes, pero gracias por preocuparte.

Visiones desde abajoWhere stories live. Discover now