Capítulo 31

10.4K 1.3K 632

(Me encanta leer vuestras teorías en los comentarios :v)

—¡No me puedo creer que lo hayas perdido!

Rhett miró a Jake, irritado.

—No es una piedra, no lo he perdido. Se ha ido solito.

—¿Para qué querrías vigilar una piedra? —preguntó Alice, pensativa—. Si no pueden moverse...

—La piedra de Los cuatro fantásticos se movía —le dijo Trisha—. Pero era un señor.

—¿De los... qué?

—¡A VER, CENTRAOS! —gritó Jake antes de mirar a Rhett—. ¡Se suponía que tenías que vigilarlo!

—¡No soy su niñera!

—¡Estaba contigo! ¡Era tu compañero!

—Ese no era mi compañero.

Trisha, Jake y Alice habían estado toda la mañana buscando a Kilian entre los edificios y las casas, pero por mucho que habían hecho, no habían encontrado nada. Tina se había quedado en casa por si volvía y Rhett se dedicaba a seguirlos, pero no hacía gran cosa, solo los miraba con mala cara cuando se quejaban.

—¿Y por qué es culpa mía, por cierto? —preguntó Rhett, cruzándose de brazos—. Que yo sepa, todos estábamos en la misma casa.

—¡Pero tú estabas en el salón con él!

—¡Fue idea tuya dejar que hiciera una guardia!

—¿Y si le ha pasado algo? —preguntó Jake en voz baja, ignorando lo que le acababa de decir—. ¿Y si lo han encontrado esos... salvajes?

—Es otro salvaje. Estará bien —Rhett puso los ojos en blanco.

Alice vio que se le llenaban los ojos de lágrimas y lo abrazó, mirando por encima de su cabeza a Rhett.

—¿Podéis dejar de mirarme como si fuera un asesino de perritos?

—Lo encontraremos —dijo ella mirando a Jake, no muy segura.

—¡Venga ya, lo conocisteis hace un día!

—Deberíamos irnos pronto —murmuró Trisha, mirando a su alrededor—. Si no vuelve antes de ir a comer, tendremos que irnos sin él.

Alice se mordisqueó el labio, pensativa. Trisha tenía razón. No podían quedarse ahí más tiempo. Era territorio salvaje, y habían tenido suerte hasta ahora, pero no la tenían garantizada para siempre.

—Puede que esté cazando —sugirió Rhett en voz baja.

Jake levantó la cabeza, ilusionado.

—Es cierto —exclamó—. Me dijo que le gustaba cazar.

—¿Te dijo? —Trisha lo miró—. ¿Ya no es mudo?

—No habla, pero yo lo entiendo —Jake frunció el ceño.

—¿Y también hablas con tus otros amiguitos invisibles? —preguntó Trisha, divertida.

—En ese caso, volverá a la casa —dijo Alice, ignorándola—. Deberíamos volver con Tina y comer algo antes de irnos.

Todos estuvieron de acuerdo, y volvieron a la casa. Jake miraba a su alrededor, esperanzado, mientras que Trisha parecía tan tranquila como siempre, dando vueltas a una navaja entre los dedos. Rhett y ella iban detrás. Él parecía irritado. Cuando lo miró, resopló de manera exagerada.

—Deja de mirarme como si hubiera matado a alguien —murmuró, enfadado.

—No era tanta responsabilidad —replicó Alice.

Ciudades de Humo (CORRIGIENDO)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora