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Parte 3

—Deberías ir a que te chequen eso.— Ana mencionó mientras se adentraba a la habitación de invitados que te había ofrecido cuando llegaste a Londres. No podías quedarte más tiempo en Los Ángeles después de que Niall te confrontó en el hotel. Tenías altas esperanzas de que resolviera todo pero esa esperanza pronto desapareció cuando miraste el boleto de avión.

Estabas de pie frente al espejo con tu blusa un poco elevada mientras examinabas el moretón que se estaba formando en tu piel. Cuando recién te golpeaste no fue nada, solo un pequeño dolor ante el contacto pero ahora un muy notable y grande moretón se estaba formando.

—No, está bien. Se quitará en unos días.— Mencionaste acomodando tu blusa a lo que ella solo suspiró.

—Hmmm.— Simplemente dijo.

Caminaste hacia la cama y te sentaste, Ana te siguió de inmediato y se sentó frente a ti con sus piernas cruzadas y sus manos sobre su regazo.

—¿No te ha llamado?— Preguntó y negaste, los recuerdos de Niall enojado llegando de inmediato.

Ver esa fase de Niall había sido nuevo para ti, ni siquiera una vez en los tres años que habían estado juntos había levantado su voz hacia ti de esa manera, mucho menos hacer que te fueras lejos de él. Ahora que habías estado en Londres por una semana, quedándote en casa de tu amiga, pensaste que te llamaría o se pondría en contacto contigo pero nada de eso había pasado. Te estabas volviendo loca tratando de analizar qué rumbo estaba tomando su relación.

—No creo que vaya a hacerlo.— Contestaste, sonriendo tristemente.

—Estoy segura que regresará en cualquier momento.

—¿Eso crees? Sí, claro.— Contestaste con sarcasmo, sentiste tus ojos humedecerse otra vez. Ya habías pensado eso suficientes veces esa semana y ya estabas resignada a que no pasaría, ahora el único pensamiento que rondaba por ti era el de que no podría importarle menos como estuvieras en ese momento.

No habías tenido ningún tipo de contacto con Niall desde la última vez que lo viste en persona. Pudo haberte llamado, el celular que destrozaste no era el único que tenía y estabas bastante segura que había sido su teléfono de trabajo el que habías tirado al agua y no su teléfono personal. Una vez que viste que él no se pondría en contacto, tú trataste de hacerlo pero no obtuviste respuesta. Trataste de convencerte de que no contestaba porque estaba realmente ocupado o porque de verdad no quería hablar contigo.

Sonaba más razonable esa última opción.

Habías visto algunas fotos tomadas por paparazzis de él en West Hollywood con Mully, saliendo del gimnasio y comprando algo de comida en el camino.

Se veía feliz de hacer todo eso, y eso solo fue como un golpe bajo para ti. En tu mente solo estaba esa idea de que estaba feliz haciendo su trabajo sin que tú estuvieras interrumpiéndolo; estabas fuera del camino para interponerte en su trabajo.

—Solo dale tiempo.— Ana razonó. De alguna manera tratando de animarte pero podía asegurar que no estaba funcionando mucho.

—Ya le di demasiado tiempo. ¿Cuánto más se supone que necesita, Ana?— Lloraste, tú vista estaba nublada.— No sé ni siquiera en dónde estamos en este momento y al él lo único que parece importarle es su maldito trabajo.

Y era verdad, solo le importaba eso. Para Niall, su trabajo era una manera de huir de sus problemas personales y alejarse de ellos. El único problema con eso era que siempre habría alguien sufriendo las consecuencias, y en este caso, eras tú.

Imaginas | Niall Horan¡Lee esta historia GRATIS!