Prólogo: Que paso ayer?

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La mañana había golpeado intensamente en la capital del oeste aquel domingo de primavera. Las personas estaban descansando después de una larga semana de arduo trabajo.

En toda la ciudad reinaba una paz continua sin siquiera sospechar en la dura amenaza que estaría por llegar en los próximos dos años. Dos terribles monstruos que tenían un plan simple, acabar con aquella hermosa paz.

Todos los guerreros z, había planeado entrenar duramente para enfrentar a esa amenaza. Todos ellos y Vegeta, ya que aunque él no se sentía parte de ese grupo, si estaba decidido a luchar solo para demostrar su fuerza y su increíble poder.

El guerrero saiyajin había decidido un año atrás quedarse en el planeta para aumentar su poder, llegar a convertirse en super saiyajin y acabar con Goku, pero si de paso, podía destruir algún que otro monstruo, no iba a desaprovechar la ocasión. Pues, que caso había algo más excitante que luchar?, no para él.

Todos estaban dispuestos a contribuir de alguna u otra manera en aquella batalla. Pues cada uno tenía un importante papel en aquellos acontecimientos, hasta la mujer más bonita, gritona e inteligente de todas.

Una científica que siempre estaba metida en en el medio padeciendo con gusto aquellos problemas que sus amigos traían con ellos.

Sin embargo, ella también disfrutaba de aquel hermoso momento de paz cuando sintió el amanecer en su rostro cálido que atravesaba la ventana.

Bulma estaba acostada en la cama, siendo llamada por el dulce aroma de algún desayuno por allí abajo de la habitación, en el punto de la cocina. Abría sus ojos despacio, pues el calor la estaba empezando a molestar y despacio se descubrió tranquila en la cama, desnuda.

Desnuda?..., algo llamó la atención de ese hecho. La mujer se sentó en la cama de golpe y se vio completamente desnuda sobre sus sábanas, rápido intentó cubrirse con una de ellas y para su sorpresa, un gruñido ronco le advirtió que no estaba sola en aquel lugar.

Despacio, con mucho temor, giró su cabeza a lado derecho de su cama y lo vio. Vio a cierto saiyajin que estaba boca arriba, completamente desnudo y dormido como un bebé.

Al principio, Bulma creyó que aún dormía, y que esa imagen, no era otra cosa más que un sueño, pues era más que obvio que ese hombre que se la pasaba insultando y molestando no estuviera allí. Si bien a ella le atraía Vegeta, nunca considero que algo así fuera a ocurrir alguna vez. Claro que no, ella tenía novio y lo amaba. Pero la realidad golpeaba la puerta, o mejor dicho, la cama.

La mujer se acercó y con su dedo índice tocó el costado del guerrero haciendo que este gruñera enojado. Volvió a presionar su dedo hasta que al fin el hombre se despertará. Ella lo miró profundamente mientras este abría sus ojos para mirarla. Cerró nuevamente sus hermosas cuencas negras y los volvió a abrir de golpe al verla sentada en la cama, se levantó asustado y dijo casi en un susurro.

-Que demonios??....

Fue lo único que pudo decir antes de que Bulma gritara. Su grito se oyó básicamente hasta la torre de Kamisama.

Vegeta se tapó los oídos para evitar perder el sentido, pues la mujer gritaba peor que un demonio. La miró que estaba roja de furia y que se levantaba de golpe.

-QUE DEMONIOS HACES EN MI CAMA????

Vegeta se levantó de golpe y la miró aún más rojo.

-NO!!!, QUE DEMONIOS HACES TU EN MI CAMA???!!!!

Bulma se detuvo un momento. Giro para los costados y divisó el lugar. Un odio profundo le subió por su nuca al darse cuenta de su error. Ese no era su cuarto.

-No se!!!... no se que hago aquí!!, qué demonios ocurrió????

Vegeta miró también su cuarto y vio el desastre inmenso. Había ropa tirada por todo el lugar, y casi toda estaba rota, cosas en el piso como chocolates, latas de comida, toallas. Su cuarto era un completo torbellino. Bulma tomó una sábana para cubrirse y notó algo peculiar, pues está estaba manchada de sangre.

Eso hizo que se alarmara y fue ahí cuando se vio. Su cuerpo tenía moretones en las piernas y en el cuello. Su cintura le dolía y las piernas estaban flojas, tanto que casi se caía. Le dolía todo el abdomen, los brazos y la cabeza.

Vegeta la miró detenidamente y se paralizo al ver el estado de la mujer. No entendía nada de lo que estaba pasando, hasta que la voz de Bulma lo alertó.

Ella miraba un espejo largo hasta el piso que estaba en la puerta del placard del guerrero, el cual estaba abierto y todo desordenado.

-Que tienes en la espalda???

Vegeta se giró al ver su reflejo, se acercó despacio al espejo y se vio. Tenía la espalda con marcas muy profundas, por donde salía sangre. Pero está se veía seca y desparramada. Tenía mordidas en el cuello y en sus brazos iguales a los de la mujer.

Bulma al ver eso, miró sus manos. Sus uñas ya no estaban, como si hubiera rasguñado algo muy duro y las había quebrado todas.

El saiyajin levantó la mirada y quedó viendo a la mujer sorprendido.

-Que... que me hiciste?...

Bulma lo miró con horror mientras observaba todo los indicios de algo sumamente espantoso.

-Yo... no se...

-Yo... yo tampoco lo se...

-Oh dios mío Vegeta... que demonios paso ayer??

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