XI: Tortoises Are Mean to Die

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Luego de salir de aquel lugar que había dejado tan mal a mi padre lo lleve a casa, estuvo acostado casi toda la tarde, le preparé la cena y mientras comíamos noté que seguía mal, odiaba ver así a mi padre, él era una buena persona y no se merecía estar pasando por todo aquello.

-¿Te sientes mejor papá? –Pregunté tomando su mano fingiendo una sonrisa.

-Sí hijo, muchas gracias, no me gusta que me veas así, destrozado –dijo mi padre con la mirada gacha.

-No digas tonterías papá, tú me has apoyado en todo el proceso del juicio, es normal que estés así, yo también te voy a apoyar –dije frotando la mano de mi padre.

-No es sólo eso Soo, pasa que de pronto todo mi mundo se vino abajo, primero tu hermano decide marcharse sin avisar, luego esos policías en mi casa diciendo que eres un asesino y el hecho de que ahora estén inculpando a tu hermano de lo mismo que a ti ¿Cuándo acabará todo esto? Ya no sé si puedo más hijo –dijo mi padre mientras varias lágrimas recorrían sus mejillas.

-Sé que es mucha información para procesar papá pero yo estoy aquí contigo, ¿No has pensado que tal vez Kyu decidió marcharse porque tenía mucha presión? Tal vez mi hermano ya no quería saber nada de esto pero si tú también te vas yo no tendré a nadie, no me dejes solo papá –dije fingiendo mi llanto.

-No sé porque tu hermano se fue pero sé que tú te quedaste y no te voy a dejar solo Soo, siempre estaré a tu lado mi pequeño –dijo mi padre secando mis lágrimas.

Luego de aquel momento de "confesiones" mi padre y yo fuimos a dormir, me la pase despierto casi toda la noche, no podía dejar de pensar en todo lo que mi padre había tenido que pasar desde que esa maldita nota fue a parar a la policía, pues desde ese día sólo he visto como ese hombre que siempre tenía una sonrisa en la cara y que a pesar de estar cansado por tener que trabajar dos turnos diferentes, se trasformaba en un muerto viviente, no quería que el juicio se terminara para que me declararan inocente, quería que se terminara para que mi padre pudiera dejar de preocuparse por eso, aunque en el fondo de mí sabía que aunque el juicio terminara mi padre seguiría sufriendo.

Al día siguiente me desperté temprano a preparar el desayuno, cuando mi padre se levantó le serví su desayuno y desayunamos juntos, luego el salió de casa y dijo que necesitaba despejarse un poco, así que yo asentí y dejé que fuera a dar un paseo por la ciudad, yo decidí sentarme a jugar videojuegos, era un tanto aburrido y raro jugar sin mi hermano pero aún así me entretuve durante la mañana, por la tarde mi padre regresó con un montón de cajas en las manos; que era nuestra comida, así que llevé unos cubiertos y comenzamos a comer mientras jugábamos videojuegos; a petición de mi papá, lo notaba un poco más contento así que hice lo que me dijo.

Cuando eran las ocho de la noche mi padre estaba a punto de irse a dormir cuando el timbre sonó, fui a abrir la puerta y pude notar a mi hermoso castaño parado al otro lado.

-Hola Soo, te he extrañado mucho –dijo abrazándome y dándome un beso en los labios.

-Hola Wookie, también te he extrañado mucho –dije haciéndolo pasar.

Cuando mi padre lo vio enseguida lo saludó y luego se fue a su cuarto a dormir para el día tan difícil que tendría que enfrentar por la mañana.

Wookie y yo nos fuimos a mi cuarto a ver una película para despejarnos de todo ese asunto del juicio, mi castaño estaba recargado de mi hombro y yo lo tenía abrazado por la cintura mientras de vez en cuando le daba pequeños besos en el cabello; nunca supe porque pero ante mi castaño me sentía seguro, después de estar un rato así Wookie se levantó de la cama y se sentó sobre mis caderas.

Behind the Eyes of a ManiacDonde viven las historias. Descúbrelo ahora