VIII: A Deadly Bet pt. II

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Salí de la cabaña y me dirigí al auto, entré y Ji estaba jugando un videojuego en su consola portátil.

-¿Dónde está el cuerpo Soo? –Preguntó el de cabello naranja un poco confundido.

-Lo dejé adentro, Kai necesita compañía –dije serio-, abróchate el cinturón –le ordené a Ji quien me obedeció al instante mientras encendía el auto y conducía de regreso a casa.

-¿En verdad dejaste a Kai junto al cuerpo de TaeMin? –Preguntó Ji curioso.

-¿Por qué mentiría? –Dije en tono serio.

El resto del camino Ji se quedó en silencio, cuando llegamos a su casa fuimos directo a su habitación tratando de no hacer ruido, pude notar que en la sala había un par de personas tiradas en el suelo a causa del alcohol.

Cuando llegamos a la habitación y nos cambiamos prácticamente corrí a acostarme junto a Wookie; quien seguía dormido debido al ligero sedante que Ji había colocado en su leche, lo abracé y le di un pequeño beso en los labios.

-¿Lo amas, verdad? –Preguntó Ji de golpe.

-Yo... no... yo no siento nada por él –respondí siendo sincero por primera vez; no sé porque pero algo dentro de mí me decía que JiYong era una persona en la que podía confiar.

-¿A ti también te pasa? ¿Tú tampoco puedes sentir nada por nadie? –Preguntó Ji un poco ¿Emocionado?

-Sí, creí que era al único al que le pasaba eso –dije abrazando más fuerte a mi castaño.

-No lo eres Soo, mira sé que tenemos pocos días de conocernos pero algo me dice que puedo confiar en ti, en el fondo tú y yo no somos diferentes, nunca he tenido amigos pero desde que estoy con ustedes me siento bien, ustedes no me juzgan –dijo Ji en tono serio pero pude notar que estaba siendo sincero.

-Yo... yo también siento eso, siento que puedo confiar en ti, tanto que sabes mi secreto y te llevé a la cabaña, algo me dice que tú y yo tenemos mucho que vivir aún Ji –dije sincerándome con el de cabellos naranjas.

-Yo también lo creo Soo, ahora que somos compañeros en esto no nos vamos a separar, te apoyaré hasta el final pero debes hacer lo mismo conmigo, te ayudaré a proteger a los tuyos y tú a los míos, seremos intocables, sólo si tu quieres –dijo Ji haciéndome pensar sobre muchas cosas en ese mismo momento.

-Está bien Ji, desde hoy seremos compañeros hasta el final pero entre nosotros no debe haber secretos ¿Entendido? –Dije poniendo claras las reglas del juego.

-Está bien Soo –dijo Ji bostezando, había sido una larga noche.

Ambos nos quedamos dormidos luego de nuestra pequeña conversación, no sé porque pero luego de hablar con Ji me sentía un poco mejor, era la primera persona que sabía que yo no podía sentir nada por nadie y no me preocupaba que lo hiciera porque Ji no era una mala persona, era un chico que al igual que yo necesitaba encontrar algo o a alguien que lo hiciera entrar en balance y creo que yo había encontrado mi equilibrio.

Al día siguiente desperté cuando el sol entró por la ventana dejándome casi ciego, di una mirada rápida a mi alrededor y me di cuenta de que Ji no estaba en la habitación, me giré sobre la cama y vi a Wookie aún dormido, me acerqué y le di un pequeño beso en la frente, mi castaño de inmediato abrió poco a poco los ojos.

-Buenos días Soo –dijo Wookie un poco adormilado.

-Buenos días Wookie –dije fingiendo una sonrisa.

Behind the Eyes of a ManiacDonde viven las historias. Descúbrelo ahora