Capítulo 19| No, por favor, no.

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Narra Reese

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Narra Reese

-De acuerdo, el plan es sencillo...-comenzó a decir Malcom pero fue interrumpido por el murmullo de la pelirroja.

-Y siempre con planes.

Malcom la miró con cara de pocos amigos.

-Y simpri cin plinis-la imitó. Yo reí y Jayden frunció sus cejas divertido-April, cállate. Los planes son importantes. Bueno, al menos se han vuelto importantes estos días.

April rodó sus ojos.

-En fin-prosiguió el rubio-Jayden y Reese armarán lo suyo al lado del cuarto de pruebas, y los demás se interesarán a tal punto de salir. Yo voy junto a April cerca de la puerta, totalmente escondidos. Sólo necesito un cable, un sólo cable, y toda la electricidad del cuarto se apagará.

-Hay varios problemas-espetó April mirando sus manos con indiferencia. Después alzó sus verdosos ojos hacia su amigo-Uno, supuestamente Noah nos pidió que no nos vieran bajo ningún concepto; dos, Jayden quería huir, y de esa manera, lo único que lograremos es que le capturen de nuevo.

-Buen punto-concordó con ella Jayden-Me gusta como la pelirroja estropea tus planes.

Malcom gruñó echándole una mirada de advertencia.

-Me llamo April, y gracias-se encogió de hombros mi amiga.

-A ver, estoy seguro que Noah lo que quería es que no descubriesen a Malcom con sus poderes-le defendí-Es cierto, que será algo raro que nos encuentren en una zona no permitida. Pero Jayden podrá hacer lo suyo, y yo tendré sólo que gritar. No me verán, por lo que se sentirán confusos-Miré a Jayden-. Y respecto a tí, se puede huir entrando en la boca del lobo. Noah siempre tiene buenos planes y sabe como hacer las cosas. En cuanto nos encontremos con él, te ayudará. Tenlo por seguro.

Malcom me miró sorprendido, April asintiendo con la cabeza, y Jayden sonrió.

-Pura hija de los Haynes.

Reí rodando los ojos mientras ponía ambas manos en mis caderas.

-Sí, lo que tú digas-dijo Malcom. Después, sus ojos se transformaron en ojos de un inefable. Vi como sus pupilas se dilataban en el acto-Venga, tenemos a un telepático a quien ayudar.

Una sonrisa se dibujó en mi rostro. Antes no solía ser tan valiente para arriesgarme en este tipo de cosas. Pero en aquel momento, todo había cambiado. El miedo nos cambiaba a todos.

 El miedo nos cambiaba a todos

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INEFABLE ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora