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-Hey- sentí como me sacudían- Vamos Ella sé que estas despierta- bufe y le di la espalda a mi hermana-

-Vamos Lena-me queje somnolienta- es sábado- toquetee mi almohada en busca de mi teléfono, lo encendí para poder ver la hora- y a penas y son las ocho y media- me queje- estás loca- me tape la cara con la almohada –

-Stella- se quejó Lena- dijiste que me acompañarías a la ecografía- bufo- así que te duchas y te levantas porque no quiero ir sola al hospital- sentí como se iba de mi habitación, sin antes pegar un portazo.

Dios, Helena era mi hermana mayor, aunque para ser sincera su personalidad era de una niña pequeña, con apenas y veintitrés años –hace poco cumplidos- mi hermana espera a su pequeña hija, la cual se llamaría Brook según yo. Obviamente debía ser yo la que la nombrara.

Lance un suspiro y me senté en la cama. Toque mi espalda casi automáticamente, dolía como los mil demonios. A los quince años gracias a la vasculitis-nótese el sarcasmo- desarrolle Mieloma múltiple, un tipo de cáncer pero a las células plasmáticas- para hacerlo más entendible- los malditos glóbulos blancos de mi medula ósea fallaron, se fueron, no están, desparecieron por arte de magia. Mire los frascos que estaban en mi mesita de noche.

-aquí vamos de nuevo- me queje-

Saque de cada frasco amarillo/anaranjado una pastilla y me dirigí al baño, tome las pastillas y comencé a hacer la rutina diaria. Cuando estuve vestida y peinada baje a desayunar.

-Buenos días cariño- dijo mi papá cuando me vio entrar a la cocina-

-Buenos días- le sonreí y plante un beso en la mejilla, el tomo un plato y me sirvió una par de panqueques

Mi papá era el encargado de los desayunos familiares, después de todo mi mamá en la mañana andaba como loca en busca de papeles y cosas que se le quedaban para su trabajo. Como todos los días me senté y papá me servía lo que había cocinado. El día de hoy había panqueques de desayuno. Escuche los tacones de mi mamá resonando en la escalera, aquí viene, pensé.

-Buenos días familia- sonrió mamá- beso mi mejilla y la de Lena la cual estaba sentada junto a mí, leyendo el periódico- veo que hiciste panqueques- beso a mi papá y se sentó junto a mi mientras bebía su café matutino- tomaste tu medicina- me dijo seria mientras observaba a papá sentarse junto a ella-

-Ajam- conteste mientras metía un pedazo de panqueque a mi boca-

-Stella- se quejó mi mamá- sabes a lo que me refiero, te tomaste o no el medicamento- bufe-

Mi mamá era genial, trabajaba en un trabajo que detestaba pero en el cual le pagaban bien para poder mantener todos los gastos del hospital, tener a una hija con un cáncer poco común, además de una enfermedad también bastante rara y además mantener los gastos que lleva tener a una hija embarazada era mucho. Pero lo hacía para mantener a flote la familia, mientras que papá trabajaba para mantener los gastos del hogar en el que vivíamos. Su preocupación era entendible, hace un par de meses a tras me había auto diagnosticado depresión a mí misma, jamás se lo dije a mis padres, ya era mucho para nosotros. Así que un día, en estos altos y bajos que tuve por esta depresión que hasta el momento no ha diagnosticado un experto, decidí no tomar mis medicinas. Estaba cansada con todo y además estaba sola. No tenía amigos con los cual contar ni nada cercano a eso con quien pudiera hablar sobre lo que sentía y digamos que mi hermana no sería mi plan de resguardo, así que auto sabotee mi salud y por culpa de esto tuve una crisis horrible, nada lindo de relatar.

Mi Enfermedad L.T ♡en corrección♡ ¡Lee esta historia GRATIS!