Capítulo 3 - Segunda Parte

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__Creo que ya está todo, gracias Sr. McKoy – le miré con una educada sonrisa – Y chicos, no os apuréis es sólo para descartar falsas pruebas – miré de reojo al hermano gemelo de Álvaro, sus pupilas se contrajeron y su mandíbula efectuó un leve tic a la vez que los músculos se le relajaban apenas perceptiblemente.

__Dos de mis hombres de confianza la escoltaran hasta donde usted les indique.

__Muchas gracias, son muy amables.

__Disculpe… Bliard ¿no está usted fuera de la investigación? No creo que a su jefe le haga mucha gracia… - desvió sus ojos hacia mí el hermano.

Este seguía apoyado contra la pared con los brazos cruzados y un pie apoyado en la pared, se impulso hacia adelante y se paro frente a mi  mirándome desde su aventajada altura con la americana hacía un lado y la mano en el bolsillo. Era realmente atractivo, tenía unas facciones marcadas y un mechón rubio caía sobre su frente, sus ojos color miel resaltaban tras unas espesas pestañas negras. ¿Cómo demonios sabía eso? Durel no lo había hecho público, me tense y jugué mi baza. Ahí todo el mundo parecía esconder algo, todos tenían mucho que perder y mucho que ganar con la desaparición de Kylie, sobre todo ellos dos…

__Llámele usted mismo si quiere comprobarlo – le tendí el teléfono con una elegante sonrisa educada.

Él cogió el aparato que ya estaba marcando y la voz de Durel respondió al otro lado y por suerte mi jefe fue tan agudo como siempre y reaccionó como esperaba.

__Sr. Durel, tengo aquí a su agente y me preguntaba si estaba usted al corriente…

__Por supuesto Sr. McKoy  ¿Acaso cree qué no controlo a mis agentes?

__Ni mucho menos, no hay problema entonces – colgó entregándome el aparato.

El brillo de su mirada era intenso y perspicaz, ese tío era un lince… me despedí y Álvaro vino tras de mí.

__Tenga cuidado Bliard, escoja bien el bando en el que esta. No quisiéramos que le pasará nada, sería una verdadera lástima – me repasó con cierta lascivia.

__¿Sabe? Usted siempre habla mucho ¿pero actúa? – me acerqué a la verja segura de mí misma. Desafiante.

Álvaro torció la sonrisa medio riendo divertido.

__¿Quiere comprobarlo? Podría venir a cenar mañana si gusta y podríamos hablar largo y tendido… - dijo con segundas.

__Me temo que debo declinar esa oferta por ahora. Y por cierto… sepa que a mí las amenazas, no me afectan.

__Que sutilidad… vamos Niki,  seguro que debajo de ese aspecto dulce y apetitoso se esconde una fogosa tigresa.

Yo le miré fijamente incapaz de creer que hubiera dicho aquello, ahora no me quedaba duda de quién andaba detrás del tema de la filmación…

__Las cosas claras y directas Sr. McKoy.

Él sonrió de nuevo de forma enigmática y antes de subir al coche le llamé.

__Álvaro, ¿le gustan los deportes de aventura?

__No mucho la verdad, a menos que conducir deportivos lo considere un deporte ¿Por qué? – me miró.

Me despedí con los dedos y me metí en el coche. Cuando arranqué uno de los coches de los hombres de Josué abrió camino y el otro lo cerró.

Mientras conducía marqué el teléfono de Jan con el de repuesto puesto que él mío era ahora una prueba para huellas y no le deje apenas hablar.

__No estás en el caso Niki, no puedo hacerlo.

__Jan me lo debes, analiza lo que te dejo donde ya sabes y no digas nada a nadie.

__Pero…

__Bliard ¿Qué se supone que estás haciendo ahora? Estas cavando tu propia tumba – esa fue la voz de Durel.

Mierda el tipo era listo desde luego, me conocía demasiado bien.

__Durel escúchame por favor, busca una línea segura y déjame hablar.

__Está bien, soy todo oídos.

Cogí aire y le solté la bomba, enseguida me indicó donde nos encontraríamos. Las horas se me hicieron eternas mientras esperaba a Durel en aquel sórdido lugar. Cuando llego tenía el rostro ensombrecido, se sentó delante de mí en la mesa y me paso un sobre marrón.

__Efectivamente estuvo en el lugar del crimen. La fibra coincidía, el ADN también y la huella también. Pero la prenda no era de Álvaro sino de su hermano Edgar, pero sigue habiendo otra persona no identificada y seguimos sin arma del crimen. De todos modos Jack está investigando a Adder y no es trigo limpio.

__No necesito que me sermoneé no es mi padre, se lo que me hago, es mi vida. Él no es como creen.

__Niki van a por ti… se hasta que te amenazaron… no sabemos quiénes son pero estas en medio de la disputa de esas familias.

__¿Me estáis vigilando? – le miré incrédula y enfadada – No puedo creerlo – negué con la cabeza levantándome.

__Ven esta noche, sigue con el caso de Eros, no quiero más cadáveres de chicas en la morgue, no ha atacado aún pero no se quedará mucho tiempo quieto. Por favor. Te conviene Niki….

__Está bien, pero no vuelva a decirme que me aleje, mejor cerca que lejos ¿no?

Durel me estudio durante un instante y suspiró sin añadir nada más, me entrego las notas del operativo y se fue dejándome sola.

Noche de Calor - Capítulo 1¡Lee esta historia GRATIS!