Capítulo 3 - Segunda Parte

4.7K 54 0

Salí como drogada del apartamento y conduje sin rumbo, necesitaba reflexionar, pensar… entré en casa y cogí a Lobo y las copias que conservaba de la investigación, quizás concentrándome en el trabajo consiguiera calmarme. Nunca me había sentido de ese modo, estaba perdida… conduje hasta los picos y ahí baje y me puse a mirar los papeles.

Al final sólo encontré un modo de salir de aquel atolladero, marqué el número con el pulso ensordeciéndome y baje a la hora acordada después de arreglarme. Ni siquiera sé como el Sr. Josué McKoy accedió a verme después de que soltáramos al presunto culpable de la muerte de su hija. Me abrieron enseguida la verja y aparqué en la entrada bajo un techado de hiedra. 

__Señorita Bliard – me llamó Josué desde la puerta con las manos dentro en los bolsillos de sus elegantes pantalones.

No sé porque al verle rompí a llorar, él se acercó a mí y me abrazo como un padre y me llevo a la parte de atrás donde estaba el jardín con la piscina y una mesa de mimbre preciosa. Deje que me hiciera sentar y acepté la taza de te que me sirvió.

__Lo siento, lo siento, yo… no sé porque reaccione así.

__No han sido unos días fáciles…

__Para nada – medio reí

__Pequeña… vamos, en el corazón y en lo que uno siente no manda la razón, nadie puede hacer nada, no pasa nada – me frotó la espalda

__Necesito su ayuda Sr. Mackoy, sé que no tengo derecho después de todo pero necesito saber la verdad…

__Niki ¿Qué le dije el primer día que la ví?

__Que no me fiara de nada ni de las pruebas.

__Además de eso – sonrió paciente apartando el pelo de mi frente.

__Que llegase al fondo de este asunto.

Él asintió.

__Niki… yo sólo quiero atrapar a quién de verdad lo hiciera, si ese chico no fue es justo que se haga el trabajo bien si fue tarde o temprano volverá al lugar del que no debió salir, no importa lo que cueste o lo que tarde, lo importante es llegar con todo el camino recorrido sin perderse demasiado.

__Si, lo sé… - me limpié los ojos.

__¿Qué necesitas?

Yo le expuse el tema y él asintió, hizo unas llamadas y al cabo de una hora tenía lo que había pedido y ya estaba sacando muestras y por supuesto el dueño de las pertenencias también llego hecho una furia.

__¡¿Qué significa esto tío?! ¡¿Cómo te atreves a meter a esta en casa después de todo?! ¿te has vuelto loco? – bufó ofendido Álvaro McKoy.

__Te recuerdo que esta es mi casa – lo miró él con tranquilidad sin siquiera pestañear, el otro se tenso.

Y yo acabé de guardar mis preciadas pruebas en mi maletín ¿iban a atacarme por la carretera hoy tras esto?  Miré al chico que acompañaba a Álvaro, desde luego eran casi idénticos…

__Srs. sean tan amables y abran la boca por favor – les pedí con los bastoncitos preparados.

__Esto es una vergüenza – murmuró Álvaro cruzándose de brazos con un bufido.

__Si no tienes nada que ocultar obedece Álvaro – suspiró Josué.

Ellos procedieron y guardé las muestras.

__Ya que estamos no os importara que la señorita Bliard proceda con otra prueba ¿verdad?

El hermano de Álvaro dio un leve respingo y lo miró con odio pero enseguida volvió a adoptar la misma pose fría e indiferente que había mantenido desde que llego, preparé la mezcla y les hice pisar sobre esta con cada par de zapatos que habían traído de sus casas.

Noche de Calor - Capítulo 1¡Lee esta historia GRATIS!