Capítulo 22

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Al día siguiente, la clase de Deane se le hizo todavía más pesada que de costumbre por el hecho de que Kenneth no estuviera presente y todo el mundo la mirara como si ella tuviera la culpa.

—Se lo merecía —le dijo Davy al ver que se daba cuenta de las miradas de los demás. Estaban con los ejercicios de estiramientos.

—¿Qué?

—Kenneth —aclaró—. Era un idiota.

—¿Y por qué todo el mundo puede criticarlo pero, cuando lo hago yo, soy la culpable de todos los males del mundo? —masculló Alice, malhumorada.

—Deane anoche llamó a unos cuantos de su clase para que les dijeran lo que había pasado. Supongo que les comió la cabeza.

—¿Que les comió qué?

—Que les convenció de que tú eras la culpable.

Alice no le dio mucha importancia al principio, pero al recordar que Shana estaba en ese grupo, no pudo evitar mirarla enseguida, aterrada. Ella sabía su secreto. Podía habérselo contado a Deane.

Pero, cuando la miró, no pareció más distante que de costumbre. Simplemente hacía sus ejercicios ignorándola.

—¿Estás seguro de eso?

—Si no estuviera seguro no lo diría —aseguró Davy, estirándose—. Cuidado, se acerca.

Alice vio que, efectivamente, Deane se acercaba a ellos como si estuviera dando un paseo por el campo. Se detuvo a su lado unos momentos y miró sus ejercicios. Alice se sintió algo presionada y los hizo peor, pero se sorprendió al ver que Deane no protestaba ni la criticaba. Simplemente se marchó.

Qué raro...

El resto de la clase transcurrió sin más incidentes, y cuando llegó la hora de Rhett Alice estaba más confundida que nunca. Los demás la trataban como siempre, pero Deane había sido incluso amable con ella —es decir, no se había pasado el rato criticándola por cada cosa que hacía—, cosa que no podía ser buena.

¿No?

Quizá la había juzgado mal todo ese tiempo. Quizá había visto que había mejorado y por eso había empezado a dejarla en paz.

Esperaba que fuera eso.

—Oye —la voz de Rhett hizo que diera un salto del susto y casi se le disparara el arma. Él cerró los ojos un momento, reuniendo paciencia, y luego la miró—. Céntrate.

Ella obedeció, con el corazón a toda velocidad, y escuchó algunas risitas a su alrededor que se callaron enseguida con pocas palabras de su monitor. No estaba muy centrada, así que no acertó tantas veces como sabía que podía acertar, y eso la frustró más e hizo que rindiera aún peor.

Al final de la clase, recogió sus cosas como los demás, pero se detuvo cuando vio que Jake entraba en la sala con una enorme sonrisa.

—¡Aliiiiiice! ¡Tengo dos noticias importantes!—se puso a chillar, corriendo hacia ella y haciendo que todo el mundo los mirara con el ceño fruncido—. ¡ALIIIIICEEEEE! ¿DÓNDE ESTÁS?

—¿Jake? —ella estaba todavía más confusa cuando Jake la vio y se puso a abrazarla con fuerza—. ¿Qué...?

—¿Te parece eso apropiado en una clase, iniciado? —preguntó Rhett bruscamente.

—Ah, cállate —Jake se separó y le hizo un gesto con la mano.

Suerte que los demás se habían ido, porque si hubiera hecho eso delante de todo el mundo, probablemente Rhett lo hubiera colgado de uno de los árboles que rodeaban el edificio principal.

Ciudades de Humo (CORRIGIENDO)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora