Capítulo 12: Entre besos y Elefante.

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Dolía, simplemente dolía. No encontraba otra palabra para poder describir su estado de ánimo ante el rechazo indirecto por parte del chico que le gustaba.

Un incomodo y doloroso nudo se formó en su garganta, sus ojos comenzaban a picar debido a las lágrimas acumuladas mientras que su mirada reflejaba dolor e indiferencia. Sus piernas se cansaban de correr pero no pensaba detenerse hasta alejarse de aquel al que más daño le ha hecho en su vida y que ahora se lo regresa cruelmente.

Cerró la puerta tras de sí y subió las escaleras hacia su cuarto con aire derrotado. Se recostó en la cama con cansancio mientras permitía que su dolor se materializara en sus ojos y rodara por sus mejillas hasta su mentón para después perderse en su cuello o caer sin más sobre las sábanas.

Su mano se mantenía firmemente presionada contra su pecho, arrugando la tela de su camiseta, sintiendo el fuerte palpitar de su corazón, un corazón roto.

Nunca antes había experimentado el rechazo. Había visto a personas quejarse y sufrir por ese tipo de cosas, pero nunca llegaba a comprender ese dolor que le era tan ajeno como el enamoramiento. Ahora estaba seguro de no haber sentido algo parecido antes. Como todo tu cuerpo parece estar derrumbándose, sentirte incapaz de enfrentar tu realidad en ese instante, y sentir que al más mínimo suspiro de amor hará que tu corazón se quiebre cual cristal.

No encontró un mejor consuelo a todo ese desastre que dormir para tratar de olvidar, pero sin importar qué era como si no pudiera huir de él, ni siquiera en sueños.

Soñaba con él y con cómo sería la vida si los dos estuvieran juntos. Hablar por mensaje cuando no pudieran verse, salir de vez en cuando, poder conocer mejor a su familia sin el peligro mortal de que su madre lo mate con la mirada. Tal vez habrían muchos insultos y pequeños desacuerdos de por medio, pero con un amor correspondido.

Despertó después de varias horas en una posición que lastimó su cuello y espalda. Escuchó la constante vibración proveniente de educación teléfono, eran mensajes de John preguntando en donde estaba y por qué no se había vuelto a encontrar con él y Leslie. Decidió ignorarlos, los respondería después. Entró al baño, lavó su cara y observó su reflejo en el espejo. Párpados rojos e inchados por el llanto, sus ojos ardían y estaban cristalizados, sus ojeras ahora eran más visibles y se tornaban de un leve color púrpura, en resumen, era un desastre.

Bajó a la cocina para prepararse algo de comer. Desconocía la hora y no quería revisar su celular después del casi ataque de mensajes que recibió por parte de John. Encontró un empaque de frituras a medio comer y se sirvió un poco de refresco para acompañar.

Fue a la sala, se tiró en el sofá y encendió el televisor para pasar de canal en canal y buscar una película de buena calidad que le llamara la atención. Terminó viendo una película sobre una chica nueva que viene de África y va a estudiar a una escuela americana. Estaba en el momento exacto en el que a la protagonista le rompen el corazón al ver al chico que le gusta besarse con otra.

-"Sentía que el estómago se me salía por el trasero". -meditó esas palabras durante unos segundos-Sí, algo así me siento.

Apagó el televisor y quedó completamente en penumbra. Ese sentimiento de sufrimiento volvió a instalarse en su pecho como agujas pinchando y haciéndole sangrar. Sus ojos volvieron a cristalizarse mientras que su cabeza se movía lentamente hacia atrás quedando su mirada dirigida al techo de color blanco. Cerró los ojos un momento, peto volvió a abrirlos inmediatamente escuchó como la puerta del patio de atrás era abierta y cerrada sonoramente.

Por un momento se puso alerta a cualquier cosa, pero continuó echado en el sofá cuando escucho la voz de John llamándolo para asegurarse de que estuviera en casa.

Un Amor Que No Quiere Ser¡Lee esta historia GRATIS!