Capítulo 17

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Deane se había despertado inspirada, y en buen sentido. Alice nunca creyó que una clase de Deane pudiera parecerle mejor que la anterior —más que nada porque todas eran horribles—, pero en esa ocasión ocurrió. En lugar de el recorrido, ese día quiso que dieran aún más vueltas al campo y que su entrenamiento se basara casi por completo en flexiones y abdominales. 

Que, pensándolo bien, eso también era trabajo duro, pero al menos no era el dichoso recorrido.

Además, en esta ocasión —por primera vez—, Alice no fue la única incapaz de terminar la clase sin descansar al menos un minuto, sino que otras cinco personas se quedaron al margen durante los últimos diez minutos.

Shana fue una de las incapaces de terminar, y cuando se acercó a Alice, ni siquiera fue capaz de mirarla. Alice se aclaró la garganta, algo incómoda.

—¿Es cosa mía o Deane cada vez es más dura con nosotros? —bromeó.

Shana apretó la mandíbula.

—El hecho de que no vaya a contar a nadie lo tuyo no significa que sigamos siendo amigas, Alice.

Y se colocó en la otra punta de la zona.

Alice se quedó descolocada unos segundos. Así que cuando Deane les dijo que se pusieran en pareja con alguien para practicar combate, tuvo que apañárselas para encontrar a alguien, especialmente cuando vio que Kenneth se acercaba a ella con una gran sonrisa.

Como un rayo de esperanza, vio que Davy, su compañero de litera, estaba también solo y se acercó a él rápidamente. Davy era más bajo que ella, más delgado y con peor carácter. Era como una Trisha, pero en chico y en pequeñito. Se ajustó las enormes gafas, mirándola con desconfianza y accedió a ser su pareja de combate.

Alice, en el fondo, agradeció que le tocara con él, que no tenía la mitad de fuerza que Shana, que era capaz de mandarla diez metros hacia atrás de una patada.

Así que durante los tres siguientes días Alice se apegó más a Davy, que aunque no hablaba demasiado era más simpático que los demás. Era el punto perfecto entre la hostilidad de Shana y Tom y la excesiva simpatía —por no llamarlo de otra forma— de Kenneth.

Por otro lado, le daba la sensación de que por las noches Rhett le contaba cada vez más cosas de sí mismo, especialmente de su vida antes de la guerra. Como que su padre y su tío habían sido militares y por eso sabía tanto de armas y disciplina, ya que como no había tenido hermanos ni primos, ambos se habían centrado más en él en ese aspecto.

Alice se dio cuenta de que no le gustaba mucho hablar de ese aspecto. Pudo imaginarse que su padre y su tío habían sido muy estrictos con él y por eso se ponía algo malhumorado cuando hablaba de eso, pero no se atrevió a preguntarlo nunca.

Por otra parte, cuando hablaba de su madre sí parecía ponerse de buen humor.

—A mi madre le encantaba el cine. De todas las clases —le dijo una noche, mientras ella elegía una película del montón.

—¿Por eso te gusta tanto?

—Sí, de pequeño siempre me ponía sus películas favoritas —arrugó la nariz, como si le incomodara pensarlo—. Incluso quise ser director de cine.

—¿Y qué hace —Alice miró la portada de una película y enseguida la volvió a dejar en el montón al ver una cabeza de zombie cortada y ensangrentada— un director de cine?

—Básicamente, es el que dirige todo lo relacionado con la película.

—Suena genial. Y te pega eso de dar órdenes.

Ciudades de Humo (CORRIGIENDO)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora