¿Qué pasa cuando un desconocido se aprovecha de las necesidades de nueve personas?
Los Nueve.
Los Nueve deben triunfar.
Los Nueve son dueños de su destino.
Los Nueve corren riesgo.
Y solo los Nueve podrán tener éxito si así lo desean.
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Era una tarde muy soleada como cualquiera en el verano de aquella época. King, quien en ese entonces no tenía idea de que se llamaría así, revisaba su ordenador muy tranquilo, solo tenía correos de una página para conseguir empleos, hace más de un año que no trabajaba, al menos no en una oficina. Deben imaginarse qué tan desesperado estaba; debía pagar la renta de su departamento, las medicinas de su madre enferma, la comida de cada día, las deudas de sus tarjetas, la hipoteca de la casa de su padre y otros servicios más que ahora no son necesarios de mencionar. ¿Lo justificarías en ese momento? Nadie sabe, porque aun no te he dicho lo que pasó, pero no es tan trágico, solo extraño. En ese mismo momento un correo alumbró su buzón, una oferta tentadora y hasta fácil, podría decirse. Tal vez se pregunten cómo es que King conseguía dinero para todas sus necesidades si había dejado de trabajar por un desempleo masivo, la respuesta es muy simple...póker. King hacía todo tipo de apuestas, le iba muy bien hasta que la suerte dejó de estar de su lado, pero no solo se trataba de suerte sino de observación y era algo que fallaba en él hace poco. Se sorprenderían si hubieran visto su reacción al saber que podía tener mucho éxito jugando póker con la propuesta tentadora de su correo. De inmediato aceptó la propuesta, dirigiendo el cursor hacía ese rectángulo rojo que decía aceptar en la pantalla. En la oferta no especificaban mucho, la única información rescatable que había, decía que lo llamarían e irían a su casa, debía prepararse. Los nueve que aceptaran debían hacerlo y King ya pertenecía al grupo, ya había vendido su alma al demonio.