Capítulo 15

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—Eso es trampa —Trisha señaló a Saud, que le sacó el dedo corazón.

—¿Y qué pruebas tienes?

—¿Quieres que te lance la cuchara a la cara como prueba, mocoso?

—¡He ganado! —exclamó felizmente Jake, mirando a los demás—. ¿Que teníais vosotros?

Los demás enseñaron sus cartas. Todo el mundo estaba a punto de ganar menos Alice, que tenía cuatro cartas que no tenían nada que ver entre ellas.

—Doy asco en esto —ella arrugó la nariz, dejando las cartas en el suelo.

—No solo en eso —le dijo Trisha haciendo alusión a su gran sentido del humor.

—Me encanta tu forma de demostrar tu amistad, Trisha.

—No debí enseñarte a usar el sarcasmo tan bien —dijo Jake recogiendo las cartas de los demás.

—¿Y quién ha dicho que seamos amigas?

—En el fondo, me quieres, aunque solo sea un poco —Alice se acercó a ella, sonriendo.

—De eso nada.

—Que si.

—Que n... ¡Ugh! ¡Aparta! 

Alice dejó de abrazarla al instante en que Trisha empezó a revolverse, como si hubiera intentado matarla.

—Bueno, pues voy a aprovechar para ir a darme una ducha —Alice se puso de pie y se estiró. Se le hacía raro tener que irse de la habitación del último piso para poder usar el cuarto de baño. Se sentía como si esa fuera todavía su habitación.

—Tina ha dicho que vayas a verla después, necesitaba ayuda con no sé qué —murmuró Jake, repartiendo las cartas a los demás.

—¿Hoy? Pero, ¡si es mi único día libre!

Él se encogió de hombros.

Alice bajó las escaleras lentamente, distraída. Ese había sido el único día en el que se había podido levantar más tarde de las seis de la mañana en una semana, la cual había pasado como un año entero, y la perspectiva de tener que volver a clase con Deane al día siguiente no le entusiasmaba demasiado. Deseó poder decir que se encontraba mal y, simplemente, no ir.

Alguien dijo su nombre, sacándola de sus cavilaciones. Al levantar la mirada, se dio cuenta de que estaba ya delante de su habitación, y Kenneth la miraba con una sonrisa de oreja a oreja. Ese chico estaba empezando a darle miedo con tanta sonrisa.

—Hola —lo saludó ella, pasando por su lado rápidamente.

—Espera —Kenneth la agarró por el brazo, reteniéndola—, ¿dónde vas?

—Mhm... a ducharme —Alice retiró su brazo. Seguía sin gustarle que ese chico la tocara.

—¿Ah, sí? —a él se le iluminó la mirada—. ¿Quieres que venga?

—¿Para qué ibas a venir?

—No lo sé... —Kenneth dio un paso hacia ella, que se encontró con la barandilla de la escalera justo detrás, impidiéndole alejarse—. Quizá pueda ayudarte.

—No, gracias, sé hacerlo sola.

Kenneth se rió entre dientes, como si Alice hubiera dicho algo gracioso. ¿Qué le hacía siempre tanta gracia?

Él apoyó ambas manos en la barandilla al lado de las suyas, sin dejar de sonreír. Eso estaba empezando a volverse incómodo. Se inclinó hacia ella, que se echó tan atrás como su espalda le permitió.

Ciudades de Humo (CORRIGIENDO)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora