Capítulo VII (segunda parte)

30 6 2

Alex un tanto enojado intentó dar media vuelta y salir del apartamento sin que ninguno de los dos pareciera siquiera poder percatarse, era tal su concentración en el juego que estaba seguro no lo notarían, pero Juan le tomó por el brazo y lo detuvo. La aparente actitud de Ángel que parecía desafiarlos marcando alguna clase de territorio no pasó desapercibida, era claro que a pesar de su anterior comportamiento Jeyko aún le quería, es más, que este estaría dispuesto a dejarse persuadir respecto a la boda si el propio Ángel así lo quisiera. Pero Juan también pudo percatarse de la hinchazón en los ojos de Ángel, en la ropa que llevaba puesta, una camiseta de un color rojo fuerte y no la acostumbrada camisa de botones con el logo del supermercado que solía usar incluso en los días no laborales, y por último la bolsa dejada descuidadamente a un lado del sofá, que contenía el traje comprado horas antes en el centro comercial. Juan le hizo notar el pequeño detalle a Alex y este solo negó con la cabeza, estaba desconcertado, la sonrisa en los labios de Jeyko no se borró, ni siquiera cuando Ángel le marcaba otro tanto y ponía por encima el marcador de nuevo, segundos antes de terminado el partido. Resignado y un tanto enojado Alex decidió quedarse, Juan sonrió, ellos realmente no tenían por qué sentirse enojados, si Jeyko quien era el primer afectado volvía a abrirle las puertas de su casa, ellos no eran nadie para juzgar esa decisión por el contrario debían respetarla y acogerla, sin embargo sabía que en algún momento de la noche alguno de los dos tendría que hablar con ellos, especialmente con Ángel, por lo menos para asegurarse que en los días restantes a la llegada de la boda, este no cometería ninguna locura o buscaría hacer cambiar a Jeyko de opinión.

El juego en la consola fue reemplazado por uno en que los cuatro pudieran jugar simultáneamente, Jeyko intentaba recordar cuál había sido la última vez en la que habían estado los cuatro de ese modo, ciertamente no encontró nada demasiado cerca. Estar hay en su apartamento un sábado en la noche bebiendo cerveza enlatada que por ellos mantenía bastante en la nevera, riéndose por los malos que se habían vuelto y por la cantidad de veces que mataban a Alex antes de pasar un nivel era algo que recordaría siempre.

Mientras pasaba la noche los tragos empezaron a hacer su efecto, y con ellos, los comentarios también se hicieron más fuertes e hirientes, Alex no podía evitar lanzar indirectas sobre el comportamiento de Ángel, Jeyko se reía, pero trataba en lo máximo de que no continuará, Ángel nunca contestaba nada, y Juan no paraba de mirarle a la expectativa de lo que podría decir o la forma paulatina en que cambiaba su estado de ánimo. El juego finalmente pasó a segundo plano, ya había entrado bastante la noche y Jeyko empezaba a sentirse cansado, buscaba una excusa para que los muchachos buscarán como acomodarse y así tranquilizar a Ángel que desde unos minutos antes empezaba a sentir intranquilo. Fue hasta la cocina y escondió un par de cervezas en lata que aún tenía y sacó cuatro latas más, que pretendía fueran la última ronda, pero mientras hacía el esfuerzo de esconderlas sin llamar la atención en su cocina, no vio la forma en la que Alex y Juan acordonaron a Ángel en el sofá de la sala sin dejarle escapatoria.

—Lo que has hecho ha estado muy mal, dime cuáles son tus intenciones —dijo Alex.

—¿Por fin vas a aceptar ser su padrino? —preguntó Juan mientras Alex lo miraba desconcertado.

—No me interesa serlo, eso ya se lo dejé muy claro, lo único que quiero es estar con mi amigo por un tiempo antes de que se case, si ustedes quieren estar acá, por mi está bien, también disfruto de su compañía, siempre lo he hecho, pero si mi presencia les causa algún problema pues tendrán que aguantarse o irse, porque yo no me iré hasta que él lo pida.

En ese momento volvió Jeyko y Ángel se levantó para ir al baño, ninguno había quedado conforme con lo dicho, Alex hubiese querido dejarle claro que si volvía a hacerle daño se las vería con él, mas no fue más lo que pudo decir. Una vez Ángel estuvo en el baño y Jeyko hubiera repartido las cervezas, fue el turno para él, quien acomodándose en el sillón recibió con sorpresa la primera pregunta.

Indicio de AmistadDonde viven las historias. Descúbrelo ahora