Capítulo 0: ¿Cómo es que llegué aquí?

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No es más que un día más.

Como quisiera poder cambiar mi vida... "recuperar" a mi familia, tener amigos, o quizá: Ser alguien más. Mi vida después de que cumplí doce años ha sido pésima y por más que haya tratado de salir adelante, ha sido casi imposible. Todo comenzó —Creo yo— por mi hermano, en el momento en que murió, mis padres cambiaron, antes de su partida eran cálidos, cariñosos, y muy alegres; después de él, se hicieron fríos, desinteresados, distantes y llegaron al punto de ser crueles.

Hace seis años ya que mi hermano está muerto. Nadie sabe exactamente qué le pasó, lo único que se sabe es que murió. Él era en edad dos años mayor a mi, pero en desarrollo intelectual, podría decir que estaba adelantado a mí en veinte; era un completo genio, y por ello mi familia vivía bien. Con catorce años de edad, era músico, poeta, escritor, y lo más importante para mi familia: Pintor. Sus obras de arte eran vendidas a museos en subastas y por ello nuestra forma de vivir giraba en torno a él.

Un día desapareció sin dejar rastro, llegó junto a mis padres a casa después de una exposición de sus obras muy tarde en la noche, y a la mañana siguiente no estaba. Su búsqueda duró varios meses, pero al final la policía se rindió y lo terminó dando por muerto. Al inicio mis padres pensaron que era un secuestro, pero jamás recibieron una llamada para pedir dinero por él, pensaron también que era un atentado y al final, llegaron a pensar que él había huido, pero como todas sus cosas estaban aún en su habitación y no hubo movimientos a su cuenta bancaria terminaron descartando la idea.

En el momento en que mi hermano desapareció, mis padres olvidaron mi existencia y empeñaron sus esfuerzos y energía solo en buscarlo —Lo cual entendí, después de todo eran unos padres preocupados por su hijo— pero poco a poco el olvido de ellos hacia mí fue transformándose en otras cosas, mutó. Mis padres, los primeros cuatro meses sólo mostraron interés en su búsqueda; cuando la policía empezó a decirles que muy probablemente no lo encontrarían, mi presencia les molestaba y constantemente me trataban con desprecio, eso fue así hasta el día en que lo dieron por muerto; cuando la búsqueda de mi hermano fue dada como una pérdida de tiempo, fue cuando el infierno comenzó. Un día papá llegó a mi cuarto mientras yo dormía, me despertó gritando, culpándome de la "muerte" de mi hermano, y me dijo que yo era un estorbo y que prefería que yo hubiese desaparecido en vez de mi hermano. 

Al día siguiente de que papá me dijera esas cosas, me dí cuenta que mamá estaba bebiendo   —Cosa que jamás hacía, ya que detestaba el alcohol— y más extraño aún, estaba ebria; en el momento en que me vio, se lanzó a abrazarme diciéndome que los genes de pintor estaban en mi y que yo también podía pintar, me dijo que yo iba a empezar a pintar y que nos sacaría de la miseria; me dio un lienzo, un pincel y una paleta con pinturas —Todo de mi hermano— y me pidió que pintara algo como lo que hacía Edward (mi hermano), claro que no pude, jamás he sido bueno en el arte. Cuando mamá vio que yo no podía pintar me dijo que no era más que un inútil estorbo y repitiéndome lo que papá ya me había dicho me echó de casa.

Fui enviado a vivir al internado 'clé de la terre' como castigo por mi "inutilidad", duré dos años abandonado en ese lugar, solo, sin amigos y técnicamente a mi suerte ya que durante esos dos años papá y mamá jamás me llamaron ni respondieron mis llamadas, ni mis cartas, ni tampoco las oraciones en las que le pedía a Dios que me permitiera verlos —Los amaba—. Cuando salí del internado fui a parar a casa del hermano de mi padre, me recibió por mera lástima ya que papá le había dicho que me enviaría a un orfanato pues no tenía más dinero para tenerme en un internado, y que yo ya no era bienvenido en casa debido a que la culpa de la muerte de mi hermano era mía.

Duré viviendo un año con él, año en el cual no tuve estudio, ni ropa, y casi ni tuve comida. Me hacía levantarme a las 4:00 am para ir a trabajar a una granja a las afueras de la ciudad ya que debía pagarle por mi estadía y lo que me comía en su casa. Llegaba a casa a las 10:00 pm con solamente pan y agua en el estómago, cenaba —Generalmente era lo que ellos no se comían, los desperdicios— y me iba a dormir para trabajar al día siguiente. 

Como es lógico mi cuerpo cada vez se hizo más débil y al final enfermé. Con quince años, casi dieciséis, estaba mostrando signos de muerte, mi cuerpo se debilitó hasta el punto en que no podía ya casi ni caminar y al final tuvieron que llevarme a un hospital o de lo contrario moriría. Durante un año entero estuve en una batalla entre la salud y la enfermedad dentro de un hospital de mala muerte —El mejor que el "buen" hombre, hermano de mi padre pudo destinar para —.  Mientras estuve dentro de ese hospital no sabía qué hora era, si era de día o de noche, tampoco si era lunes o sábado; la habitación que aquel hombre "pagó" para mí estaba ubicada en un punto muerto del hospital, por ello cuando no había una luz prendida la oscuridad de la habitación era absoluta, nunca salí de la habitación ya que o estaba muy débil para hacerlo o no veía nada, esto hizo que estuviera casi encarcelado dentro de cuatro paredes durante un año, recibiendo manjares mejores que los que comía en mi antigua vivienda —Comidas desabridas, quemadas, saladas, e incluso crudas— y complementándolos, constantemente había una aguja conectada a mi mano izquierda inyectándome suero.

Cuando mi estado de salud "mejoró", el benevolente hombre que me había pagado aquel hospital estaba cansado ya de mi, y al final me mandó a vivir a un orfanato. Aquel lugar fue donde hice mi primer amigo en mucho tiempo, su nombre era Nathaniel; era un chico de diecisiete años —Mayor que yo por unos meses— el cual soñaba con salir del orfanato y ser un hombre grande y muy conocido, quería ser un científico. Fuimos amigos hasta que cumplí diecisiete años ya que el día de mi cumpleaños pasó con él lo mismo que con mi hermano, desapareció sin dejar rastro. Me quedé completamente solo de nuevo, sin nada y sin nadie, viendo los días pasar y esperando a que quizás el futuro me deparara algo mejor. 

Cuando cumplí dieciocho, el orfanato me dio la noticia para la cual ya estaba preparado: Tenía que irme. Me dieron un plazo de cinco días para irme de allí, y dándome algo de dinero como regalo por mi mayoría de edad, me dejaron a mi suerte (una vez más).

*****

Ahora aquí estoy, tres meses después de salir del orfanato. Sigo vivo gracias a que de alguna forma pude conseguir un lugar donde vivir: Una "escuela"...

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