Estrangulando el deseo.

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Fue en el verano cuando mi amado pelo negro de cejas perfectas y mirada perdida, entro más en el tema erotico y charlábamos más acerca de eso, había mucha confianza entre ambos.

Una tarde nos besamos con tanta delicadeza, sentados sobre un pasto verde y húmedo, nuestra humedad hacía más presencia que el delicado vapor del césped, poco a poco las cosas fueron tomando un rumbo más lujurioso, de un momento a otro sentí su mano en mi pierna; cuando sus rudas manos de guitarrista tocaron mis pálidas piernas, mi corazón lanzó un cañonazo de emociones.

Sentí como mientras pasaban los segundos, el iba apretando mi pierna, más y más fuerte, hasta que terminó con su mano debajo de mi vestido de flores, fue en ese preciso momento en que sus manos se apoderaron de mi fértil parte y fue tratada como la más suave y delicada cuerda de un violín.

Mis manos se atrevieron a devolver placer y posarse en su entrepierna, sentí su mística erección hizo sentir necesidad de irme junto a él a su departamento.

Nos miramos y coincidimos en irnos fuera del ojo de la sociedad y crear una erotica historia juntos, cuando desvíe mi mirada vi un auto familiar; efectivamente era Richard, mi mejor amigo que esperaba por mi.

-creo que me tengo que ir. Richard esta aquí.

Mi amado de ojos profundos me miro desconsolado pero luego sonrío y me dijo "mañana te espero"
Al día siguiente mi mente pensaba en diversas posibilidades y casi todas eran negativas, moría de miedo al saber que por ser virgen no llegaría a complacer a mi loco diamante, así que la noche anterior me preparé para ver un maratón de pornografia y captar lo más importante.

Richard fue el transporte para completar la lujuriosa tarde que pasaría con mi amado guitarrista de pequeña boca, me baje del auto y camine el largo pasillo hacia su apartamento, toque tres veces, mientras arreglaba mi cabello y subía un poco mi falda, el hermoso pelo negro abrió la puerta y sonrió.

Me senté en el sillón y crucé las piernas, pude notar la mirada de Roger fijarse en ellas.

Retomamos lo que dejamos y las cosas tomaron más intensidad, el puso sus manos en mis pechos y se sorprendió al saber que no traía absolutamente nada debajo de mi blusa, no era extraño, no uso sujetador; quito la blusa para observar mis no tan grandes pechos y se acercó a besarlos suavemente, hasta que tomo un ritmo rudo y los estrangulo y me miraba, era una sensación extraña, muy placentera y me gustaba la rudeza con una pizca de delicadeza para no lastimarme.

Me acostó en el mueble mientras el se quitaba el pantalón y dejaba al aire su hermoso amigo que sonreía pícaramente en dirección a mi portal de vida, quito mi falda y mis bragas y me beso, susurrándome suavemente me dijo, "esto te gustará, cerra los ojos" sentí como beso por beso bajaba  a universo placentero y saboreó cada centímetro que recorría su lengua, no me quede atrás he hice lo mismo con el, con nervios metí su miembro en mi boca y podía oír sus suspiros.

Cada minuto de movimientos pélvicos fue placentero, un orgasmo por parte de ambos finalizó el agotamiento y solo terminé acostándome encima de él mientras con mi mano derecha acariciaba su enmarañado pero saludable cabello negro, y con mi mano izquierda tomaba su mano derecha, ambos caímos en el sueño y despertamos con hambre de nuestros cuerpos, y se repite la historia.

Mójame ¡Lee esta historia GRATIS!