Capítulo 14 | Inmune

639 81 42


Dedicado a reflexiones_sinceras por descubrir por fin el nombre del nuevo personaje.

Dedicado a reflexiones_sinceras por descubrir por fin el nombre del nuevo personaje

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


Narra Noah

Me incorporé en mi cama temblando y sudando a la vez. Me encontraba solo en la habitación ya que Derek se había ido a desayunar en el comedor. Me levanté con brusquedad de la cama y caminé en dirección del baño con una mano sujetando mi tripa.

Acabé vomitando un líquido violeta en el lavabo.

Me miré en el espejo, con ambas manos sujetando con fuerza cada lado del lavabo. Tenía los ojos amarillos con un brillo peculiar que ya conocía. La sustancia que me habían inyectado para evitar que mi cerebro funcione como un inefable, no me hacía efecto en absoluto. Y no era la primera vez que me sentía así.

La adrenalina me invadió por completo. Bajé mi cabeza y cogí una bocanada de aire. Tenía un horrible dolor de cabeza que cada segundo se me hacía más insoportable.

Poco a poco, comencé a sentirme mejor y más tranquilo.

Al ver que dejé de temblar, suspiré y me lavé la cara con agua fría. Antes de salir del baño, me miré una vez más en el espejo. Mis ojos volvieron a la normalidad.

No comprendía el porqué mi cuerpo rechazaba esa sustancia. Desde siempre me lo inyectaban y escasas veces tuve algún problema con eso. Pero es que en ese momento, dejó de ser un picor en los ojos y que mi poder regresara. El problema se agravó con síntomas bastante desagradables.

Llevaba más de una semana intentando ocultarlo de los demás. Como le llegara esa noticia a Kara, me pondrían una medicación más fuerte. Mi objetivo no era seguir sus normas, sino las mías. Tenía que entrar en sus mentes para poder saber que tramaban.

Mi estómago rugió interrumpiendo mis pensamientos. Estiré un poco mis brazos y salí de mi habitación caminando por los pasillos. Aunque la sensación de náuseas, temblor y dolor de cabeza se me hayan pasado, seguía sintiendo un ligero mareo y picor en mis ojos. Era realmente incómodo.

Minutos después, al descubrir que no me encontraba en el pasillo correcto en dirección al comedor, bufé frustrado. Me había desviado del camino. No me sorprendía.

Volví a caminar en dirección contraria, hasta que unos gritos me hicieron parar.

-¡Quita tus manos!-era la voz de un chico-, ¡Qué me dejéis de sujetar como un maldito muñeco!

Me di la vuelta siguiendo los gritos. No me lo había pensado ni un segundo cuando lo hice, simplemente seguí mi instinto. La curiosidad me mataba por dentro.

Al llegar a una esquina del pasillo, me asomé con cuidado. Eran Sean y Lucy, sujetando a un chico con fuerza. Sean tenía el semblante serio y sus ojos se habían convertido en rojos llameantes. Lucy, miraba al chico con odio mientras se alejaba de él con los brazos cruzados.

INEFABLE ©¡Lee esta historia GRATIS!