BARBITÚRICOS Y BENZODIACEPINAS 2da Parte.

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-No, Itzel -Contesta mi padre -, lo que ocurre es lógico. En el mundo de la droga hay una regla básica: El que busca encuentra.

-Pues ni Felipe ni yo hemos buscado y siento que caímos en un espiral...

-A ver. Analiza los hechos . Un sujeto dio droga a varios estudiantes de la preparatoria y guardo las pastillas en el casillero de Felipe . Lo inmiscuyó en un delito de narcomenudeo. Luego Felipe salió con Jennifer , una de tus jovencitas quien estaba involucrada en el problema sin que tú lo supieras . Abrimos varias rendijas. El mundo de la droga es avasallador. Solo necesitas entrar un poco en él para descubrir lo...Repito: El que busca encuentra.

- Sí -Agrega mi mamá-, es como cuando usas un microscopio por primera vez . Te a sombras al conocer el universo de microbios y organismos diminutos . Si sigues explorando , tú percepción de la vida cambia y te vuelves alerta a lo que antes ignoraba.

Itzel se queda callada. La veo a sentir una y otra vez . La entiendo a la perfección . Yo tampoco imaginé que hubiera tantas drogas cerca de mi vida . En verdad , hemos abierto una puerta que me hubiera gustado mantener cerrada.

Llegamos a los velatorios.

La lluvia ha arreciado. Bajamos a toda prisa.

En la recepción hay ciento de jóvenes . Prácticamente todo nuestros compañeros de la preparatoria y las niñas del orfanato.

Nos cuesta trabajo pasar entre ellos . Yo saludo algunos , pero prefiero agachar la cabeza y fingir que tengo prisa.

Luego a la sala donde se encuentra el féretro. Es una caja blanca de tamaño mediano . Me quedo como clavado en el piso sin atreverme a dar un paso más . No puedo asimilar la fragilidad de la vida ni los giros del destino.

Itzel se encuentra mi lado . Me toma de la mano como para darse o darme fortaleza . Estamos juntos en esta tragedia . Los dos amabamos a Jennifer , los dos sentimos confusión , y culpa por la idea de que quizá otras personas la dañaron por nuestra causa.

-No creo que pueda estar mucho tiempo aquí -dice.

-Ni yo.

Varios compañeros de la escuela comienzan a desfilar hacia el féretro asomándose en la tapa abierta.

-¿Para qué hacen eso? -Pregunto con voz baja.

Mi prima contesta:
-Así le dan el último adiós a nuestra amiga. ¿quieres ir?

Niego con la cabeza.

-Jennifer no está en esa caja. Ella ya se fue.

-Bien dicho. Vámonos.

Dejamos a nuestros padres y a Riky. Camino con mi prima a la sala de al lado . Es el recinto para fumadores . Está lleno de humo . No es posible respirar . De forma automática , damos la vuelta y nos dirigimos hacia fuera , dónde está la aglomeración jóvenes .

Muchos , al verme , se dicen frases cortas al oído . Algunos me miran sin poder ocultar sus sentimientos de furia y odio hacia mí.

Se ha corrido la voz de que yo soy el culpable de esa muerte.

-Vamos a la calle -dice mi prima.

Pero la lluvia cae sin piedad y es imposible salir. Entonces ocurre lo que tanto tenía. Una de las amigas de Jennifer se pone frente a mi y reclama:

- Tú la mataste. ¿Por qué lo hiciste?

De inmediato se suma otra compañera.

- Sí, Felipe. Eres un degenerado. Quisiste abusar de ella. Lo sabemos todo. Usaste droga para reducirla.

-¡Maldito! -grita alguien más-. ¿A qué vienes?

- Cómo puede ser tan cínico? ¡Largo de aquí!

-¡ Deberías estar en la cárcel!

-Jennifer no merecía morir así.

- Si te gusta la droga, ¿por qué no te la tomaste tú?

Trato de escapar . Mis compañeros y las chicas del orfanato me arrinconan, aumentando el volumen y el tono de sus reclamos . Se contagian unos a otros , y comienzan actuar de forma colectiva como una turba dispuesta a lincharme.

-Alto -grita mi prima, poniéndose frente a mí -. ¿que esta haciendo?

-¡Él mató a nuestra amiga!

-¡Es un asesino!

Parecen a punto de golpearme.

-¡Baste! -Itzel se ha aprobado por una mezcla de temor y enfado -, ¡Felipe no tiene la menor idea de lo que le pasó a Jennifer! Está desesperado. Igual que ustedes -la concurrencia embravecida deja de atacar; Itzel es una joven mayor, con gran aplomo y autoridad, al menos frente a las chicas del orfanato, así que la escuchan.

-¡ A Jennifer le pusieron GHB en su refresco! -dice una muchacha regordeta -. ¿Quién lo hizo?

- ¿Ahora resulta que saben mucho sobre drogas?

-Contesta Itzel -. A ver. ¿Dígame cuántos tipos hay, cómo se toman, qué efectos producen?

-¿Para qué nos pregunta eso? ¡Te quieres salir por la tangente!

-No -dice Itzel-. Los jóvenes somos perezosos . Investigamos apenas lo indispensable , y eso cuándo ya estamos metidos en problemas . Si en la escuela se habla de drogas , no mostramos aburridos . Creemos saberlo todo. Odiamos oír consejos de padres y maestros. Siempre les decimos que están exagerando. ¡No sabemos nada sobre drogas a pesar de que vivimos en un mundo donde hay muchas! Algunos las hemos visto y jugamos con ellas. No le damos importancia que tienen. Creemos estúpidamente que jamás nos afectarán . Pero ya ven -repite-. ¡Si nos afectan! ¡Felipe no mató a Jennifer! Fue nuestra flojera, nuestra imbecilidad. ¡Todos!, y me incluyó, hemos sido irresponsables. Ni si quiera tenemos la menor idea de lo que pasó. Eso sí. Seguimos mal informados y nos apuramos a escupirles en la cara a un amigo que esta tan asustado como cualquiera de nosotros.

Mi padre y otros adultos logran abrirse paso hasta donde nos encontramos Itzel y yo. Los compañeros han guardado silencio.

-Vámonos - le digo a papá al verlo llegar.

-No, Felipe -Contesta-. Tú prima tiene razón. Tú no mataste a Jennifer ni tienes por que huir. Volvamos adentro.

Regresamos a la sala donde está el féretro.

Agachó la cabeza y me siento en un rincón.

EN PIE DE GUERRA. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora