❧ Chapter 6: Black, white & blood

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Yuri le siguió el juego. Abrazó a Otabek e inició varios besos. Luego de una semana de no intentar matarlo, se le había permitido dormir con él por las noches. Al principio Yuri había tenido que estar amarrado a la cama, además tenía las manos esposadas. Pero el rubio siempre se quejaba de dolor y le decía que de esa forma no podía abrazarlo. Y luego de tres noches, Otabek dejó de sujetarle las manos.

Los hombres del kazajo ya no lo habían vuelto a drogar y él sabía que estaba en completa capacidad de matarlo con sus propias manos. Estaba seguro de ello. Pero el problema era cómo saldría de allí. Otabek tenía hombres altamente entrenados en toda su base y en cada puerta. El momento en el que ellos viesen que el moreno estaba muerto, el también lo estaría.

Solo le quedaba seguirle el juego. Y el juego era de supervivencia.




🔫




Otabek se despertó con su pequeña palomita abrazada a su cuerpo. Su respiración era suave y su cuerpo cálido. Había algo sobre ir a dormir con Yuri y despertar a su lado que le prendía cada vez más. Así que no le tomaba mucho tiempo tener al rubio despierto, recostado sobre su espalda, con las piernas en el aire y pene dentro de él. Esos eran sus momentos favoritos. Tener a un Yuri que no luchaba contra él era lo mejor.

El sonido de la puerta se escuchó cuando tocaron y Otabek ni siquiera se molestó por dejar de embestirlo. Y es que los sonidos que salían de los labios de su palomita y el de sus cuerpos uniéndose eran demasiado deliciosos como para detenerse.

—¡Adelante! —Otabek dijo en voz alta y fue moviéndose cada vez más lento hasta recostar su cuerpo sobre el del chico.

—Jefe, encontramos a la rata —le dijo Leo.

—Oh —el moreno soltó cuando sintió a Yuri tensarse alrededor de su miembro. Volteó para bajar la vista hacia él y llevó una de sus manos al cuello del chico para envolverlo y apretar. —¿Quién es?

El rostro de Yuri se puso rojo conforme agarraba la muñeca de Otabek intentando que lo suelte.

—Jefe, ¿qué puede saber él? —Le preguntó Leo.

—Él lo sabe. Mi pequeña palomita está escondiendo algo de mí... Acaba de tensarse —el moreno respondió y apretó aún más su puño.

—Jefe... Está a punto de desmayarse.

OtaYuri ღ  Little DoveRead this story for FREE!