❧ Chapter 5: Healing

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Yuri estaba en su catre llorando. Había pasado una semana desde que la rosa había llegado. El soportar todo el dolor que Otabek le traía comenzaba a agotarlo. Y es que Yuri no lo entendía. Había veces en las que era amable con él, y otras en las que no era nada más que dolor y humillación. ¿Por qué Viktor lo había dejado tanto tiempo? ¿Acaso los servicios que había brindado a su familia no significaban nada? ¿Acaso él no significaba nada?

Se volteó para darle la espalda a la cámara que tenían en la habitación. No le entregaría a Otabek las lágrimas que que no hayan sido específicamente forzadas por él. Lo iba a matar. Lo haría y luego pintaría su cuerpo con su sangre.

—Tu desayuno está aquí —le dijo una voz familiar. Una que no había escuchado en un largo tiempo.

Volteando lentamente, Yuri vio el rostro sin rastro de emociones de Seung Gil, uno de los hombres de Viktor. Y una vez le entregó su comida, le susurró suavemente al sentarse a su lado: Sigue su juego, deja de luchar. 





🔫




—Jefe —dijo Leo al ingresar —Las cámaras de seguridad captaron algo anoche.

Otabek volteó de donde estaba sentado y Yuri se volteó junto a él a sus pies. Ahora mantenía al rubio junto a él durante el día, y dependiendo de su estado de ánimo, lo vestía de diferentes formas. Ese día estaba usando un pequeño vestido ajustado con arneses. Llevó una de sus manos al cabello del chico y observó que se había vuelto a quedar dormido. Leo mantenía a Yuri sedado durante el día cuando Otabek requería de sus servicios.

—¿Qué consiguieron? —Otabek le cuestionó mientras se estiraba para coger un cigarrillo. Conforme lo prendía, le dio un empujón a Yuri y esos ojos se abrieron hasta la mitad para levantar la mirada hacia él. El moreno bajó una de sus manos y le ofreció una pitada de su cigarro y automáticamente pudo sentir sus labios contra su dedos para tomar una bocanada.

—No estamos seguros. Solo fueron sombras las que se vieron en las entradas. No activaron ninguna alarma. —Leo alcanzó el maletín que tenía y sacó de ahí su laptop.

Otabek siguió fumando de su cigarrillo y lo compartió con el chico que aún estaba medio dormido y se acurrucaba contra sus piernas un poco más conforme Leo reproducía la grabación. Una vez el hombre le enseñó lo que habían visto, Otabek pudo inmediatament notarlo: Alguien había querido ser pillado, quería que él sepa que podía ingresar a sus instalaciones y burlar sus alarmas.

OtaYuri ღ  Little DoveRead this story for FREE!