Capítulo 12 | Un plan necesario

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-A ver, déjame entender todo

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-A ver, déjame entender todo. ¿Me estás diciendo en toda la cara...?

-Sí, en toda la cara-me cortó.

Le fulminé con la mirada y él sonrió inocente.

-¿Me estás diciendo en toda la cara que vayamos a espiar a Kara?-repetí frunciendo el ceño.

-Reese, de verdad. Esto es serio. Están ocultándonos algo, lo sé.

-¿Cómo lo sabes?

Noah se rascó la nuca incómodo.

-Reese, no cambies de tema. ¿Me ayudarás o no?

-Noah, tu plan es espiar a las autoridades superiores de éste centro. ¿Y si nos ven?-mi rostro mostraba preocupación.

Desde luego que me parecía una estupidez. Cuando me dijo de hablar, me imaginaba que me contaría el porqué de su comportamiento o otra cosa, yo que sé. Pero no, me vino con esa idea de espiar a Kara porque supuestamente nos escondían algo.

-No nos verán, te lo prometo-aseguró en tono suave.

Le miré fijamente.

-Noah, ¿Por qué me elegiste a mí y no a April o a Malcom?-pregunté cruzándome de brazos.

-Porque son lo suficientemente cobardes y tranquilos como para aceptar mi petición-contestó imitando mi gesto.

-Ajá-solté sin estar convencida del todo.

-Lo digo en serio, Reese. ¿A quien se le ocurre derribar coches y agentes en medio de la calle sólo para defenderse?-sonrió ante mi silencio-Exacto. Sólo tú. Eres muy valiente, Reese Haynes.

En mi rostro se dibujó una sonrisa. No una agradecida, o tímida, sino una divertida.

-No sólo soy valiente. Me parece que los problemas me atraen.

El castaño rió.

-Me alegra saber eso.

Fuimos caminando por los pasillos en silencio. Noah delante de mí y yo detrás suya.

-¿A dónde vamos?-susurré.

-El segundo despacho de Kara suele estar desprotegido a éstas horas porque los guardias tienden a darse un descanso de unos treinta minutos para luego volver. Mientras eso, Kara ordena sus cosas y demás-explicó con rapidez en voz baja.

Me paré en seco mirándolo incrédula.

-¿Es una broma?

-¿Me ves con cara de mapache?

Alcé una ceja.

-¿Qué?

-Olvídalo-volvió a caminar.

-Tonto-susurré con fuerza.

-Ssshh, cállate-me miró mal.

Cuando llegamos a otro pasillo diferente, comenzamos a oír voces de otras personas. Noah me cogió del brazo y me estampó contra una pared posicionándose delante de mí pegado a mi cuerpo y tapándome la boca con una mano. Mi respiración se cortó al ver sus castaños ojos encontrándose con los míos.

INEFABLE ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora