❧ Chapter 3: Reconnaissance

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Maldita sea, ¿dónde estaba Viktor? Yuri había perdido el sentido de los días y no sabía si habían pasado dos semanas, ¿tal vez tres? El tatuaje en su pecho y había terminado de cicatrizar y el desquiciado de Altin continuaba yendo a acariciarlo y untar una crema en él. Se dedicaba a cuidarlo. Yuri intentaba no comer, pero igualmente era forzado a hacerlo. Aunque lo cierto es que era más fácil ahora que aceptaba la comidas cada vez que ellos llegaban. También era más fácil el ir a bañarse. Habían dejado de doparlo por completo, pero su cabeza aún estaba nublada y Altin se recostaba a su lado para besarlo y tocarlo.

Él no dejaría que lo viese llorar. Solo sabía que Viktor ya debería haber ido por él, debería haberlo sacado de ese infierno. ¿Dónde estaba la familia Nikiforov? ¿Realmente él era tan desechable como Altin le había hecho creer?




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—Ellos ni siquiera han intentado salir a buscarte —le dijo Otabek mientra lo abrazaba. Los movimientos en el cuerpo de Yuri eran lentos y descontrolados, pero el moreno sabía que podía escucharlo. Llevó uno de sus dedos por su cabello y amó lo suave y sedoso que se sentía.

Ambos habían cenado juntos. Leo había vestido al ruso y lo había llevado hasta su habitación. Yuri estaba medio drogado, pero aún así podía comer con el moreno. Mientras más Yuri la pasaba allí, más era el tiempo que Otabek podía pasar con él. Algunas veces el moreno trabajaba con Yuri recostado en el piso y a sus pies, su cabeza descansaba en sus muslos y él acariciaba su cabello y le decía palabras lindas como si nada.

—No puedes simplemente tenerme drogado —Yuri balbuceó.

—Claro que puedo. No puedo dejar que mi pequeña palomita se vaya volando —Otabek le respondió abrazándolo con más fuerza. Otabek lo besaba en la frente y lo dejaba dormir. Sabía que al día siguiente sería otro día más con Yuri y él siempre estaba ansioso por saber qué ocurriría.


—Jefe, tenemos un problema —Leo dijo en el preciso momento en el que Otabek dejó la habitación.

—¿Qué pasa?

—Nikiforov ganó a la familia Cialdini.

—Pero son nuestros aliados —le increpó Otabek.

—Entonces explique por qué Celestino fue encontrado bailando en un club con Phichit. —Le preguntó el menor.

Otabek gruñó con molestia. —¿Dónde están ahora?

OtaYuri ღ  Little DoveRead this story for FREE!