Capítulo XVII. La casa

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Antonio nos informó de que estaba todo despejado por lo que me atreví a ser la primera en salir.

Todo estaba tranquilo cerca de nosotros, pero a unos 3 km junto a la autovía se podían ver a varios zombies sin rumbo alguno. Fuimos lo más rápido posible hacía el todoterreno, el mismo con el que vinimos de Madrid, y nos pusimos rumbo a unas casas que estaban a unos cuarenta minutos de trayecto pues todas las casas que se encontraban cerca de la autovía ya las habían inspeccionado.

Esta vez era David quien conducía, Marcos en el asiento de copiloto y Carlos y yo en la parte de atrás.

Llevabamos un buen rato con un incomodísimo silencio, pues nadie se atrevía a romperlo, hasta que habló David.

-¿Carlos me puedes explicar porqué coño has dejado a Laura venir?.-preguntó enfadado.

-Ella quería venir y sinceramente me quedo más tranquilo teniendola a mi lado.- le contestó Carlos.

-¿Más tranquilo? ¿Poniendola en peligro?.-preguntó esta vez Marcos indignado.

-Para eso estamos nosotros con ella, además al parecer corre más peligro en la guarida que fuera.

-No mezcles tus celos en esto...-contestó David.

-¡Podeis parar de hablar haciendo como si yo no estuviera aquí! Soy suficientemente mayorcita para decidir por mi misma y he decidido venir, punto.

-Si,sobretodo eso...-volvió a decir David.

Mientras hablabamos David había parado ya al lado de una casa realmente llamativa. Era de solo una planta, totalmente blanca, pequeña y parecia totalmente fuera de lugar.

-Además si me pasa algo la culpa sera mía y solo mía, asi que tranquilo, no tendrás que cargar con ese peso.- le volví a decir realmente molesta mientras bajabamos del coche y nos dirigíamos a la casa.

-Laura cargar con ese peso es lo que menos me importa, lo que me importa es tu seguridad.

-¿Y crees acaso que a mi no me importa?.-le reprochó esta vez Carlos bastante enfadado por su suposición.

-¡Aquí lo que importa es lo que yo piense! ¡Se defenderme solita y ninguno de vosotros es mi padre como para decirme lo que tengo que hacer y lo que no! Podeís quedaros ahí discutiendo gilipolleces si quereis.-les dije mientras entraba a la casa.

La casa era bastante moderna por dentro, pequeña, pero muy tecnológica.

David, Carlos y Marcos no tardaron más que unos pocos segundos en entrar detrás de mi. Marcos se puso a inspeccionar todas las habitaciones y David y Carlos iban cogiendo comida de los armarios y el frigorífico. Por lo menos no seguían con el mismo tema que me sacaba de quicio pues parecia que yo no tenía ni voz ni voto y para una vez que Carlos me apoyaba mucho menos quería que discutieran.

-Todo esté despejado. Hay un ordenador fijo y otro portatil David, por si te interesa.-dijo Marcos despues de haber comprobado todas las habitaciones.

-¡Que bien! Ahora lo cogeré. Ayudanos a meter todo esto.

Al ver que no necesitaban mi ayuda me puse a investigar por mi propia cuenta las habitaciones. Tal vez hubiera algo más que fuera interesante a parte de los ordenadores.

La primera habitación en la que entré solo tenía unos armarios enormes. Abrí varios de los cajones que habían en él pero solo habían papeles. Vaya...

En la que se supone que era la sala de estar no había más que un sofá, una mesa y el escritorio en los que se encontraban los ordenadores.

Ya solo quedaba otra puerta que debía ser el aseo.

Abrí la puerta y me quedé ahí parada, extrañada ante lo que veía.

Una simple mesita con un jarrón encima y una alfombra que cubría todo el sueño.

¿Enserio?¿Y el aseo? Acaso una habitación con tan poca cosa podía ser de utilidad para algo?¿Que clase de familia había vivido allí? Una habitación con solo armarios y ahora ésta.

Esta casa no era muy normal pero al menos había cocina y comida en ella.

Tan solo había avanzado unos pasos para adentrarme algo más en aquella sala cuando escuché un crujido extraño. Levanté la alfombra y pude ver la causa.

A simple vista parecía no haber nada, pero si te fijabas se podía apreciar una trampilla negra del mismo color del suelo. Por un momento se me pasó por la cabeza que tal vez la familia había puesto una guarida tambien allí y por eso todo lo de la casa estaba fuera de lugar.

Sin pensar más en ello la abrí y pude ver una escalera plegable.

Se veía bastante floja por lo que puse un pie y empecé a bajar lentamente y con cautela, tambaleándome en ella mientras veía como justo por encima mía se cerraba la puerta de la trampilla sin darme tiempo a reaccionar.

Vale, supuse que también se podría abrir desde dentro, si no, no tenía sentido que pusieran la puertecita de la trampilla con cierre automático.

No había terminado de bajar cuando la escalera se desprendió y caí de espaldas al suelo.

Auch.

Menos mal que era poca distancia. Al final me tendré que replantear lo gafe que puedo llegar a ser a veces...

Me incorporé y justo en frente pude ver un espejo de más de dos metros de ancho y un metro de largo. Eran los tipos de espejos que se encontraban en la sala de interrogaciones de una comisaría por lo que inlcuso no me extrañaba que hubiera gente detrás observando. Tal vez lo tenían ahí para observar a todos los cotillas como yo que acababamos ahí, aunque me parecía un motivo bastante estúpido.

Me giré para contemplar lo que hubiera detrás de mi. Me imaginaba que alomejor habría tambien otro espejo igual...pero no tuve esa suerte.

Unos siete zombies estaban ahí, mirandome fijamente.

No podría describir las sensaciones que mi cuerpo estaba recibiendo en esos momentos; terror, parálisis...

Se acercaban a paso lento, pero se acercaban, y yo no tenía salida. El solo pensar en aquello hizo que mi cuerpo reaccionara. Me dí la vuelta y corrí hacía el espejo, dando fuertes golpes con los nudillos en él.

-¡Porfavor! ¡Ayudadme! ¡Porfavor!- mi voz se ahogaba debido al terror.

No había respuesta de ningun tipo.

Me volví a girar mirando primero a los zombies que cada vez estaban más cerca y luego a la escalera que estaba en el suelo.

Vaya mierda de escalera y vaya mierda de suerte que tenía. Solo podía maldecir en esos momentos, momentos en que veía que me quedaba poco tiempo. El mismo tiempo que tardaban los zombies en llegar a mi.

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