❧ Chapter 1: Loyalty

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Yuri despertó y su cabeza se sentía como si estuviese a punto de explotar. La habitación en la que se encontraba estaba en casi completa oscuridad, de no ser por la pequeña vela que estaba encendida. Él se encontraba en una cama y todo lo que podía ver era barras.

Recordaba que la noche última había bajado al muelle, le había dicho a Victor que quería revisar lo último que había llegado. Victor le dijo que lleve a algunos hombres con él, pero en realidad no solía pasar nada en esos lugares.

Había prendido un cigarrillo y se hallaba caminando entre las sombras su capucha por sobre su cabeza y así fue como subió a los botes. Eso era lo último que recordaba

¿Qué día era ahora? ¿Ya qué hora era? ¿Y en dónde carajos estaba?




🔫




Otabek se sentó en su escritorio observando el monitor, esperaba a que Yuri se despierte. Lo había estado observando por las últimas horas mientras se encontraba recostado en el catre durmiendo. Sabía que Leo y Emil lo habían capturado y, conocimiento a más alto, debían haberlo golpeado con bastante fuerza. Ya podía escuchar los gruñidos de Yuri conforme se iba levantando.

Ya llevaba un buen tiempo observándolo, él era uno de los perros grandes de la familia Nikiforov. Habían sido afortunados por haberlo encontrado solo. Yuri nunca viajaba solo, siempre con un par de los hombres de Victor. Sin embargo, no esa noche. Su equipo de inteligencia le había dicho que Yuri se dirigía al muelle, y para él, que había estado siguiéndolo ya por un año, sabía que iba a dicho lugar a robar sus propiedades. Tenía una forma particular de seducir a los hombres de los botes y conseguir lo que sea que quisiese. Yuri era la mejor puta de Victor, y también su más letal asesino.

Yuri se había ganado la atención de Otabek la tercera vez que aquello sucedió. Claro que ya había escuchado de dicha "prostituta", pero cuando Otabek echó los ojos en él, vio ese esbelto y delgado cuerpo con esa dorada cabellera y ese precioso rostro. La gracia con la que caminaba lo enloquecía e incluso cuando solo soltaba obsesinades a través de sus labios, Otabek solo lo quería aún más. Emil y Leo que habían dicho que estaba loco por eso, pero aún así había continuado con los ojos puestos sobre él. Lo seguía, lo rastreaba e incluso tomaba fotos de el cada vez que encontraba el momento.

Otabek se paró de su escritorio a sabiendas que su premio ya se había despertado , tomó un cigarrillo, lo prendió y dejó su oficina. Aún no había escuchado nada sobre la familia Nikifoov , ellos no sabían que Yuri estaba perdido, probablemente ni siquiera habían notado que el chico ya no estaba. Era demasiado extraño el poco interés que tenían al haber perdido a su premio mayor.

—Jefe, se ha despertado —le dijo Leo conforme ingresaba a la habitación.

Otabek sintió con la cabeza y tomó una última pitada de su cigarro. —¿Cómo anda?

—No lo sé. Salí de la habitación en el preciso momento en el que se despertó. Está gruñendo y va a estar en serio molesto cuando se de cuenta de lo ocurrido. —Leo le respondió.

—Lo tengo bastante claro —le comentó Otabek.

Caminaron a paso lento hacia la habitación y Otabek prendió las luces. Yuri se sentó en la cama y lo quedó observando, pero todo lo que el moreno vio fue a una hermosa criatura enjaulada. Su hermosa criatura.

—¿Qué mierda quieres de mí? —Gritó molesto Yuri.

Otabek no le dijo nada a medida que se acercaba paso a paso a la celda en la que se encontraba. Al fondo, en la esquina de la habitación, había una gran celda con barras y dentro de ella, se encontraba una hermosa criatura que necesitaba ser encerrada.

—Tú me has estado hurtando. —Otabek le dijo mientras prendía un nuevo cigarrillo. Observó que Yuri miró fijamente el pucho, así que lo dejó caer al suelo a través de las barras, hacia donde Yuri se inclinó para cogerlo y tomar una larga bocanada. Otabek tuvo que tomar otro nuevo y prenderlo antes de también darle una larga bocanada.

—Así que tú eres el hombre que sigue enviando esa mierda en los botes cada semana. —El rubio le dijo mientras daba otra pitada. —Altin, ¿correcto?

—Así es. Soy Altin.

—Ni cagando... —Yuri lo miró de arriba a abajo. —Supongo que esperaba... Más.

El nombre de Otabek rodaba por ahí, pero era muy extraño que el salga. Eran sus hombres quienes hacían todo el trabajo sucio y él solo se encargaba de contratarlos.

—¿Qué esperabas? —Le preguntó Otabek.

Yuri solo se encogió de hombros. —Más alto, más viejo, solo... Más.

Otabek no le iba a decir que él era el hijo, no tenía razones para ello. Era su padre quien había construido todo y hacía dos años fue cuando murió y Otabek tomó el mando. Él había crecido en ese estilo de vida, así que no le fue complicado tomar la cabeza y continuar con el trabajo de su padre.

—¿Acaso no cumplo con tus estándares?

Yuri tomó una pitada larga y observó alrededor. —Sabes que Victor va a matarte.

Yuri estaba calmado, ¿pero por cuánto tiempo? Él sabía que ese chiquillo tenía su temperamento y era bien conocido por romper las reglas. Así que estaba al tanto que debía estar analizando la situación y pensando en cómo salir de ahí.

—Ni lo pienses. No vas a salir.

—Da, pero lo haré. Y tú serás el primero a quien mataré —le dijo Yuri.

Otabek nunca cambiaba sus expresiones faciales, incluso cuando veía a esa preciosa criatura detrás de las barras. Observó al chico terminar el cigarrillo y le hizo una señal a Leo para que se acerque. Yuri mantuvo los ojos en ellos, sus ojos verdes estaban determinados y su cuerpo estaba listo para el preciso momento en el que abrieran la celda. Pero se no era el plan. Otabek sabía lo rápido que era el chico y cuán preparado se encontraba. Así que negó con la cabeza cuando Leo sacó un pequeño tubo y disparó a Yuri. Fue rápidamente hacia él y pronto Yuri tomó su cuello.

—Buen tiro —Otabek dijo y el rubio cayó entre las sábanas.

—El tranquilizador solo dura unas tres horas.

—Perfecto. Ahora déjanos solos.

Leo nunca hacía preguntas, eso era lo bueno sobre él. Él solo hacía lo que le ordenaban. Y una vez hubo cerrado la puerta detrás de él, Otabek abrió la jaula que contenía a su criatura y caminó hacia él. Lo primero que hizo fue sacar el dardo del cuello del chico. Arrastró uno de sus dedos por las gotitas de sangre que cayeron de su cuello y embarró con la rojez de la sangre ese pálido cuello. Limpió sus dedos en su pantalón y se agachó para subir los pies de Yuri a la cama y lo recostó por completo. Lucía completamente pacífico de esa forma. Su rostro no se veía contraído y su cabello estaba por todos lados.

Otabek se echó a su lado y olió su cabello. Tenía un aroma a limón y nicotina. Llevó sus dedos por las hebras y besó su frente para luego acercarlo más a su cuerpo. Ya tenía su gran premio, el más grande de todos. Sí, estaba seguro que el conseguir al esposo de Victor habría sido un trofeo aún más grande, pero no para Otabek. Él se encargaría de quebrar a Yuri y cambiar su lealtad. Y antes de que todo acabe, Yuri sería suyo.

—Tú eres mío, my little dove. —Dijo acariciando gentilmente a un Yuri recostado sobre su pecho.

OtaYuri ღ  Little DoveRead this story for FREE!