Efímero

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Te creías verso, pero no llegabas ni a palabra.

Pasaste por mi vida durante años y días.

Pero el tiempo es tan irónico y relativo,

como cuando dos cuerpos se juntan y explotan

para crear de la nada un segundo destinado a ser una eternidad.


Te creías verso, pero no llegabas ni a palabra.

Llegaste a mi vida supuestamente para quedarte.

Juraste que a mi lado serías mi eterna compañía,

pero cuando mi voz a través de mi corazón te reclamaba,

te negaste a escuchar desde lejos esta breve letanía.


Te creías verso, pero no llegabas ni a palabra.

Porque durante horas eternas de vana compañía, 

te clavaste en mi alma como un cuchillo torturante.

Y cuando, por fin, fui consciente de lo tóxico de tu lejanía,

decidiste mudamente decir adiós a esta precaria epifanía.


Te creías verso, pero no llegabas ni a palabra

Y hoy, después de mucho llorar y reflexionar,

soy capaz de decir finalmente adiós a tu efímera poesía. 

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