Papá

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Luego de un tiempo sin darle continuidad a la historia, me encuentro aquí de nuevo. Y quería preguntar si alguno se anima a ser mi beta, ya sea chica o chico. En esta y otras historias de Khr, y si nos va bien podemos hacerlo formal. Quien quiera puede hablarme, no muerdo.

Estaba a punto de meterle una bala en la cabeza al amado (no tanto) esposo de su hijo. Es que no entendía cómo podía estar tan ciego, luego de la sorpresa de que sería abuelo. Tsuna casi le mata del susto con aquello. Recordaba haber estado corriendo por la mansión con la Fedora olvidada en algún lado, claro que era poco elegante, eso estaba más que claro.

—¿Te atreviste a besarlo?—la voz amenazante del padre del chico resonó por el lugar.

Claro que se atrevió, ¿No era por eso qué estaban amenazando a los hombres enfrente suyo?, Habían osado dudar de la protección de Vongola hasta su décimo. O como era conocido él Neo Vongola Primo.
Reborn no estaba disponible, claro, hasta que el mensaje de su nieto le hizo salir corriendo. No todo el tiempo lo hablaban por qué él chico haya hecho una simple travesura

—¿A dónde vas?—cuestiono Iemitsu al ver al de patillas casi salir corriendo.

Le ignoro, él chiquillo se había metido hasta el fondo de su corazón apenas Hibari se lo presento. Luego de que oficialmente se casaron los chicos no perdieron tiempo adoptando a ese renacuajo. Se le hacía totalmente lindo, tenía el cabello rubio y esos ojos azul eléctrico que Kyoya poseía. Y tal vez era como su dame-hijo decía, fue amor a primera vista. Claro que sí, porque él chiquillo era inteligente, sensato y admiraba su trabajo hasta límites insospechados.

Corrió por los pasillos de la mansión sin importarle quien le mirará como un loco, eso era poco. Los sollozos del niño menor (alrededor de seis o siete años) se encontraba sentado a mitad del pasillo con todas las sirvientas intentando calmar su llanto. Las hizo a un lado con un mirada dura y cargo a su nieto se upa con toda la dulzura que era capaz de mostrarle enfrente de otros.

—¿Qué pasa pequeño sol?—pregunto curioso limpiando las regordetas mejillas.

—Papi—restregó sus ojitos con sus manos señalando la puerta al final del pasillo.

Reborn sintió un gran nudo subirle hasta el cuello y luego bajar con rapidez hasta su estómago haciendo que comenzará ha dudar frío con los gritos de las mucamas de fondo acompañados por los sollozos del chiquillo que jalaba su saco con una mano y con la otra señalaba la puerta que temía cruzar. Porque los gritos de su Papi le alertaron y cuando empezaron los quejidos de dolor no pudo evitar que ese señor lastimara a su Papi como le había prometido a su papá.

—Sostenlo—le dió al niño a una de las sirvientas y camino a paso decidido hasta la sala de juntas.

Solo podía escuchar los gritos del castaño mayor, algunos parloteos innecesarios y luego le siguieron los golpes. Avanzo a grandes zancadas derribando la puerta de una sola y eficiente patada. Se sintió iracundo ante la escena que estaba viendo, era un sentimiento tan Inefable que ni el mismo Hibari Kyoya podría haber predicho su reacción.

—Suéltalo—saco un par de pistolas de entre su traje y apunto en el entrecejo del tipo.

Tsuna logró escapar subiendo sus pantalones de manera adecuada y corriendo hasta Reborn realmente asustado. Tenían una junta y los malditos habían intentando aprovecharse de que él décimo estaría solo porque los guardianes estaban de misión, él interrogaba ha Lombardi. Mientras que sus amigos y jefes no estaban presentes porque esto era para aquellas mafias que aún no estaban incorporadas a Vongola.

—¿Te has creído muy listo?—cuestiono abrazándo al chico cuando lo tuvo cerca sin dejar de apuntarle al idiota.

—Tranquilo papá, no pasó a más—intento calmar al mayor aunque estuviera temblando con miedo.

—¿En serio vas a defender a este bastardo?—grito enojado.

Tsuna tembló más asustado y totalmente avergonzado. No había pasado a más, lo sabía, pero verlo tan maldita mente asustado, casi catatonico por lo que había tenido que pasar le hizo sentir la sangre hervir. No lo pensó cuando disparo y la sala se llenó de sangre manchando una parte de su traje, él chico se sujeto con fuerza a su brazo ocultándose como en mucho tiempo no había hecho.

—Vamos con Shamal—lo cargo al puro estilo princesa.

Las mucamas se habían aglomerado en la puerta aún con él menor llorando de manera amarga y que dejó de hacerlo apenas Reborn salió de la oficina con Tsunayoshi casi traumatizado en brazos. Fue rápido, le hubiera gustado torturar al imbécil. Pero tampoco iba ha darle la oportunidad de salir huyendo de él.

Cuándo la voz infantil de su nieto le hizo detenerse se dió cuenta que había dejado la puerta abierta de la sala de juntas.

—Limpien—demando sin mirar a las chicas que estaban horrorizadas—y alguien mándenle a su familia un ramo de Cardo lanudo, Escabiosa Escabiosa, Flor de Azahar, Farfara y Rododendro.

Las muchachas temblaron cerrando la puerta antes de que el pequeño y joven amo de la casa sea capaz de ver lo que había en ese oficina, el mensaje era claro «La Viudez es por un Desquité. Ha de hacerse justicia por la castidad del jefe. Tengan cuidado cuando muestren su asquerosa cara por aquí.», Bueno no era del todo claro, pero en su mundo era totalmente comprensible la amenaza.

—No puede entrar joven amo—las chicas se dedicaron miradas—mejor vayamos a jugar un rato afuera.

El asesino asintió en aceptación hacia las chicas, no miro a nadie más mientras llevaba al menor (de edad y estatura) hasta la sala médica subterránea de la mansión. Cuándo los guardianes regresarán Reborn les enseñaría ha no dejar nunca más a su jefe.

*Cardo Lanudo: Desquité
*Escabiosa Escabiosa: Viudez.
*Flos de Azahar:Castidad
*Rododendro: Peligro
*Farfara: Ha de hacerse justicia

Huyendo de ti: Puedo quedarme a tu lado¡Lee esta historia GRATIS!