VIII.

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Un pequeño fragmento de historia.

La vida de los signos, nunca fue fácil.

De hecho para nadie en el mundo lo es después de que comenzó todo esto. Las familias pasaron a ser prohibidas por las leyes de los altos mandos, para así poder evitar tener un control emocional impidiendo su dominio total sobre las personas.

Lo que caracteriza a las personas es su capacidad de tomar decisiones con las emociones, y para evitar futuros grupos rebeldes se dictó que un niño seria separado de sus padres al cumplir los siete años. Siendo llevado a uno de los internados especializados por el estado.

( . . . )

Libra movió levemente la cortina, viendo hacia el exterior lleno de árboles frondosos agitándose al ritmo del fuerte viento. Como siempre las fuerzas de seguridad pasaban a esa hora, llevándose consigo a varios prisioneros que eran atrapados fuera del toque de queda. A más de uno le faltaba alguna parte de su cuerpo, y supuso que ese era el castigo más clemente para lo que les esperaba una vez fueran llevados al centro de seguridad más cercano.

Dejo de observar para evitar ser visto, y mirar a su alrededor.

—¿Cuántos son esta vez? —preguntó Piscis, que estaba a su lado mirando de igual manera hacia los soldados.

—Probablemente más de 30 personas, ninguno está completo. —respondió con cierta amargura al ver como en el rostro de aquellas personas, la chispa de la vida se había apagado.

Ella suspiro.

—¿Alguna señal de ellas dos? —preguntó ella moviendo la cortina para ver hacia el exterior.

—Nada, quizás vieron que los cuervos se acercaban y prefirieron esconderse que arriesgarse. —dijo Libra, sentándose en el suelo.

Piscis se sentó a su lado, mientras soltaba el arma que llevaba en su mano.

Hacía seis meses que habían asesinado al monarca y a su hijo en el palacio real, donde todo el mundo entro en pánico por ese día, y las personas salieron de sus agujeros. Los altos mandos tuvieron que reunirse con urgencia para decidir a quién sería entregado el futuro de la humanidad. Al no haber ningún heredero el trono fue dejado a la mano derecha del rey, y para horror de ellos, Ofiuco había sido elegido como soberano a tiempo indefinido. Ellos habían logrado escapar de la isla aprovechando la conmoción, pero ahora eran buscados por todos lados. Llegaron a un pequeño pueblo cerca de Alemania, donde se lograron ocultar durante ese tiempo.

Lastimosamente Ofiuco no se quedaría de brazos cruzados, por lo cual creando un grupo de élite al cual llamaban "Los Cuervos" se encargarían de patrullar todo lugar posible. Al haber impuesto la nueva ley del toque de queda, nadie podía salir desde el atardecer, y si eran descubiertos serían llevados a los centros de seguridad más cercanos y de ellos no se volvía a saber nada jamás.

Cada dos días ellos debían salir en búsqueda de provisiones, y quienes se encargaban eran Tauro y Acuario, quienes eran las más sigilosas de ellos. Estuvieron muchas ocasiones en peligro de ser descubiertas, pero lograban salir ilesas. Mas ahora ellas tardaban más de lo normal, y eso era una mala señal para ellos.

—¿Crees que estén bien? —pregunto Piscis mirándolo por el rabillo del ojo.

Libra soltó un pesado suspiro.

—No lo sé, pero si es así no podremos arriesgarnos a ser los siguientes. —Piscis estuvo a punto de decir algo, pero un fuerte golpe se escuchó fuera de su refugio. Piscis rápidamente apunto su arma hacia la puerta, y Libra miro por la ventana sintiendo como la tensión abandonaba su cuerpo—. Son ellas.

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