Capítulo 10

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Capítulo 10: Una más

Una vez dentro, Lucy me acorrala contra la puerta con un brazo a cada lado de mi cuerpo. Creo que no debería haber entrado de una forma tan fácil, pero siento que en verdad quería entrar; que en verdad tenía muchas ganas de volver a estar a solas con Lucy.

Lucy toma aire y baja la mirada por un instante, preparándose para hablar.

—Perdón. —dice con algo de ferocidad. —No eres ninguna zorra, perdón. —repite junto a un gruñido.

—N-No pasa nada... —miro mis pies.

Su mirada vuelve a mi rostro, adaptando una expresión de molestia.

—Pero no quiero que vuelvas a meterte donde yo me meto. —suelta de la nada. —Mis amigos no son tan majos como puede que te hayan parecido.

No sé qué responder ante eso. Es cierto que su grupo de amigos no me transmite mucha confianza, pero tampoco me parecen malas personas; y Sandy no me ha terminado pareciendo tan desagradables.

—Laura, Sandy y Dylan solo quieren follarte. —suelta con naturalidad. —A todos allí nos gustan las inocentes como tú; tan calladitas, dulces y sumisas. No te dejes llevar por un poco de amabilidad.

—No soy calladita y sumisa. —repongo, intentando sonar segura.

—¿No? —dice con una carcajada.

Entonces, Lucy coloca una rodilla entre mis piernas, toma el borde de mi camiseta y empieza a tirar de ella hacia arriba.

—P-Para. —susurro.

Intento impedir que me quite la camiseta ejerciendo fuerza con mis brazos, pero entonces Lucy comienza a darme besos justo debajo de mi oreja. Uno, dos, tres... y va bajando; algo tan simple como unos besos son suficientes como para debilitarme, y así conseguir sacarme la camiseta.

El bikini me queda más ajustado de lo normal, lo cual provoca que mi pecho quede un poco más realzado. Es entonces, cuando me doy cuenta de que mis pezones se marcan sobre la tela del bikini, lo que proboca que mi cara se vuelva roja como un tomate.

—Creo que sí que eres exactamente como pienso que eres. —se burla. —Con unos besitos ya te pones como una moto, y seguro que ya estás toda mojada. —me suelta con maldad.

Lucy desabrocha mis pantalones, y mis ojos comienzan a cristalizarse ante la crueldad de sus palabras. Su mano se cuela bajo la parte baja de mi bikini, y dos de sus dedos se introducen con velocidad y brusquedad en mi vagina. No tengo ánimo de frenarla, no me gusta lo que está haciendo, pero siento que mi cuerpo no me deja decirle que pare.

Un quejido de dolor sale de mis labios y, ante ello, Lucy retira los dedos y me mira a los ojos. Estoy avergonzada, estoy llorando medio desnuda ante ella; humillación. Siento humillación e inferioridad. Ella es tan hermosa, tan dominante y sincera... No es como yo, veo que no valgo nada a su lado; siento que sólo soy una más que se rinde ante sus encantos.

—Laura, por favor, no vuelvas a negarlo. —susurra con arrepentimiento.— Me disculpo por haberte hecho llorar, pero no quiero que vuelvas a negarme algo que es cierto. Me gusta como eres, y no sólo me gusta sexualmente... también me gusta emocionalmente. —sube una mano hasta mi cara y acaricia mi mejilla. —Me gusta tu inocencia.

—¿Y por qué me haces esto? —cuestiono con un sollozo.

—No lo sé. —admite. —Pero quédate conmigo, Laura. Olvida lo que acaba de pasar.

Me gustaría poder olvidarlo, pero me va a resultar casi imposible no pensar en sus hábiles dedos provocando ese conjunto de placer y dolor en mí, en su mirada clavada en mis pechos y en sus labios posados sobre mi cuello. Me gustaría tener la fuerza de voluntad y el valor de rechazar su petición de quedarme con ella, pero no puedo.

Quiero que me vuelva a tocar, pero esta vez bien; que sus intenciones sean de cariño y no de maldad. Me gustaría poder decirle todo esto, y poder decirle que me gusta.

—Me quedo contigo, Lucy. —digo con una pequeña sonrisa.

—Genial. —dice con una amplia sonrisa. —Deberías quitarte esa ropa mojada.

—Oh, cierto. Me cambio en mi habitación y ahora vuelvo. —digo dispuesta a irme, pero ella toma mi muñeca.

—Aquí. —dice.

—Pero... Aquí no tengo ropa. —repongo.

—No hace falta ir con ropa, nena. —dice con una expresión perversa.—Venga, si tú te desnudas yo me desnudo. —propone intentando ponernos en un nivel de igualdad.

Pero lo único que eso consigue, es aumentar mi sonrojo y mi inseguridad sobre mi cuerpo en comparación al suyo. No es que me sienta mal con mi cuerpo ni nada, es solo que yo quizá no soy tan delgada ni tan agraciada físicamente como ella.

—Laura, me parece que tienes un problema de autoestima. —afirma con una media sonrisa, como si hubiera leído mis pensamientos.

Su cuerpo libera al mío. Y, a un metro de mí, comienza a desvestirse hasta volver a quedar en bikini. Sus ojos se paran a buscar los míos, y vuelve a acercarse un poco más a mí; que estoy inmóvil y algo estupefacta.

—Quítame tú lo que queda. —dice con una voz extremadamente sensual.

Mis manos vacilan, no sé qué hacer en este momento. Quiero hacerle caso y quitarle ese bikini ahora mismo, pero hay algo en mí que me frena, que me hace pensar que me estaría tricionando a mí misma si termino por obedecer a Lucy.

Mi cuerpo termina por traicionarme, y mis dedos rozan la espalda de Lucy al quitar el broche de la parte de arriba del bikini. Cuando sus pechos quedan libres, siento que no puedo mirar a otro lado por mucho que lo intente. Son tan perfectos, redondos, ni grandes ni pequeños y perfectamente proporcionados. No sé si sentir envidia o ganas de tocarlos.

Lucy no habla. Va acortando poco a poco el espacio entre nosotras, hasta el punto de que nuestros pechos quedan casi en contacto. No quiero que esto pare, quiero que haga todo lo que quiera conmigo, pero a la vez tampoco quiero arrepentirme después.

Ante mi inmovilidad, Lucy comienza a desvestirme, hasta debarme en la misma situación que ella, con tan solo la parte baja del bikini.

Mis brazos cubren por acto reflejo mis senos, y mis nervios comienzan a salirse aún más de control. Siento como mi respiración esta acelerada y mi mente flota confusa entre la idea de salir corriendo o la de quedarme.

—Shh... —dice Lucy, tratando de tranquilizarme al darse cuenta de mi estado de nervios.

Sus dedos comienzan a acariciar mi mejilla, y su otra mano empieza a trazar círculos sobre mi vientre.

—¿Por qué estás nerviosa? —pregunta en voz baja, con una sonrisa que no sabría decir si es de burla o de comprensividad.

—Esto no debe ser... —susurro ahogadamente. —Debería irme, no puedo. —confieso vomo una tonta.

—¿No confías en mí? —pregunta con un puchero triste. —Lo siento por esa vez en la que te hice daño, pero estaba algo... exaltada. Y no sabía que eras tan virgen que ni siquiera te habías masturbado —se disculpa, y a pesar de sus palabras, puedo ver arrepentimiento. —Ven aquí... —dice tomando mis brazos para separarlos de mis pechos.

Tira de mí y me tumba sobre su cama, con ella encima. Me quedo paralizada mirando sus oceánicos ojos azules, esperando a que ella me mire a los ojos también ya que eso me tranquilizaría. Pero no lo hace, sus ojos tan solo se dedican a mirar mi cuerpo y sus manos a manosearme como lo hacía con Lily aquella vez que las pillé.

Me siento como una más. Y yo mo quiero ser una más para Lucy, porque sé que ella no es una cualquiera para mí. Lucy me gusta, me gusta demasiado, a pesar de su comportamiento y de cómo me ha tratado ha conseguido atraer mi atención romántica hacia ella.

Sin embargo, para ella solo soy un cuerpo más. Y, este simple pensamiento, logra hacer que se me salten las lágrimas.


Hola beboteees💙, aquí estoy otra vez y espero que os haya gustado el capítulo.

Un besazo💙

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