Capítulo V (completo)

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El 13 de octubre era el día escogido por Jeyko y Andrea para realizar la boda, ya estaban casi todos los preparativos listos, habían pasado alrededor de cuatro meses desde que Jeyko hiciera su propuesta. Ya estaban los vestidos comprados, Andrea había escogido un vestido blanco con corte de sirena strapless que entallaba su cintura y sus caderas para luego ancharse al final de sus piernas. Los invitados en su mayoría ya habían confirmado su asistencia. El curso de bodas ya iba por la mitad, el cura que iba a casarlos no escatimaba esfuerzos en recordarles lo importante de su decisión y lo definitiva que era. La madrina ya había elegido su vestido también, un vestido violeta de delgadas tiras en los hombros con copas elegantemente pronunciadas y con un vuelo significativo desde la base del busto hasta terminar por debajo de sus rodillas que simulaba de forma impresionante la barriga que empezaba a crecer. La recepción estaba lista, el salón apartado y el menú escogido, las flores, los animadores. Todo. Excepto el padrino. Faltaba solo un mes para la boda y con todos los detalles ya finiquitados el que no hubiera un padrino aun le ponía a Andrea los pelos de punta.

—Si no es él prefiero casarme sin padrino.

—Si no hay padrino, no nos casan.

Después de eso silencio, y ese silencio solo empeoraba el enojo de Andrea, ese silencio que le hacía entender que sin Ángel no había matrimonio como si con quien Jeyko hubiese elegido casarse fuese con él y no con ella, no podía evitar culpar a Ángel, era más fácil que acabar con todo, que era en el fondo lo que más quería, porque el que Jeyko le diese tanta importancia a un hombre que había demostrado de la forma más egoísta lo poco que le importaba, le había dado a entender que aun por más que luchara, por más que se esforzara, nunca dejaría de ocupar ese segundo lugar, que creyó poder aceptar, pero que ahora la entristecía y desilusionaba.

Desde el primer momento en que lo conociera sabía que sería un problema, le molestaba la manera casi enfermiza en que Jeyko solía defenderlo, la forma en que lo ponía a él sobre ella, las muchas ocasiones en las que habían estado a punto de terminar mientras ella buscaba que él le diera su lugar en el apartamento. Ángel era el único culpable, se le metía por los ojos, estaba ahí todo el tiempo a pesar de que ella no disimulaba ni un poco su desprecio, por el contrario parecía provocarle con su presencia, sin embargo no negaba que había logrado muchos cambios desde que le conociera, había logrado sacar por completo sus cosas de la habitación principal para dejarlas todas en la de invitados, sabía que cuando no iba a acompañarlo Ángel se metía en su cama, como si de dos niños pequeños se tratase, sabía que eso también había significado que dejaran tantos cariñitos que aunque vulgares eran inapropiados para los dos. Mas nunca logró que Ángel dejara de tirarse a cuanta mujer conocía en la sala del apartamento, en la cocina, en su cama, en esa cama en la que ella misma solía dormir después de que el dejara su olor impregnado en las sabanas y que Jeyko se negara a cambiar, porque según él, no pasaba nada. Siempre creyó que su amor por él era más fuerte, que si tenía paciencia lograría ocupar ese primer lugar en su cabeza, y cuando le pidió matrimonio imaginó que por fin lo había logrado, pero no fue así y aunque estaba dispuesta a aguantarlo, a soportarlo, con tal de complacerlo y poder pasar el resto de su vida con el hombre que amaba, él se encargaba de hacérselo imposible, doloroso y tortuoso, porque a pesar del odio y resentimiento que le tenía no podía evitar sentirse triste y acongojada al ver en ese estado al que sería su esposo, pues aunque se esforzara mucho en disimularlo, estaba destrozado, completamente destrozado, tanto que en varias ocasiones le encontró absorto en el televisor, acariciando una almohada sobre las piernas mientras empujaba un líquido inexistente en una lata vacía de cerveza. Era triste, demasiado triste, y ella a pesar de haberlo intentado no había podido hacer más, incluso estaba segura de haber empeorado la situación.

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