Recuerdo de una vez y una pista fragmentada

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Salgo apresurado del café

voy a la esquina donde solía madrugar

y ver pasar al ciempiés


Aquel ciempiés errante que conocía mis zapatos

que apresuraba el paso cuando había tierra fértil

donde todo muere y nace casi de inmediato


Vuelvo a esa esquina donde a Gabrielle yo veía llegar al trabajo
 e irse con sus zapatos de tacón alto  

Vuelvo a esa esquina donde la niebla y el frío me consumían

donde el sol salía y al tocar la neblina me convertían en un efecto óptico

Justo en esa esquina, hay una banca de concreto

busco por todos lados aquél letrero no hay ningún rastro de Eva Merill


Pero noto algo extraño, algo había aquí, pero lo han arrancado

se notan uñas en el papel destrozado, en las grietas han quedado 

marcas de sangre, parece que alguien se ha cortado.


El odio y la rabia son notorios, nadie saca así un pedazo de aviso

Eva Merill tiene mucho que decir aun que no esté aquí


Alguien la odiaba, pero no era Efrain

algo me dice que el asesino aún anda suelto por allí.







En su mente  Poemas vol 1.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora