PROLOGO:

59 10 4

El clima era favorable pero, por alguna razón estaba inquieto. Hace ya mes y medio que fue eliminado el Maestro –que estaba buscando desde hace años– y su gremio. No se encontró entre los cadáveres el de su único hijo heredero, así que existe la posibilidad de que estuviera fuera en el momento del asesinato.

Debía regresar cuanto antes a casa, su esposa e hijo esperaban mientras el, culminaba su trabajo. Conducía su Aveo 2014 por un sendero donde el otoño teñía de naranja las hojas y comenzaban a caer pareciendo una manta según la dirección del viento.

Pero todo sucedió muy rápido, uno de los neumáticos explotó, haciendo que el carro se colee en el húmedo pavimento, estampándose de frente a un árbol con ferocidad. Perdió la consciencia por unos segundos tras el impacto con la bolsa de aire que salió del volante en su protección.

Observó como el auto comenzaba a despedir humo por la parte del motor, tomo el extintor que estaba para casos de emergencias. Así que con todas las fuerzas que su magullado cuerpo le permitió se zafó de la bolsa de aire.

Y es aquí cuando su mal presentimiento se cumple.

A través del bosque baja de una moto cross una persona –por lo que pudo calcular era joven, no mayor de unos dieciocho años, aun su cuerpo se veía puberto– se acerca y poco a poco va quitándose el casco que le cubría toda la cabeza. Los ojos del hombre dentro del auto casi se salen de orbitas al ver quién era el personaje. Con sus años de experiencia intento moverse con fuerza y agilidad para huir pero no había notado algo, su pierna estaba atascada por el choque y desde el impacto no la sentía.

–De verdad es una lástima que hayas caído de esta manera –sisea el motociclista–, un hombre que ha producido tantos cambios se merece... no se... una muerte más llamativa. Aquí tal vez consigan tu auto en la noche, esta calle es muy poco transitada.

–Maldito lengua viperina, me haré cargo de ti.

–Eso no será posible –inmediatamente saca un arma y dispara al pecho del conductor, este comienza a gorgotear sangre–. Pero déjame decirte, que es un honor que hayas caído en mis manos. Tú, quien eres el mejor de todos, sucumbiste ante un explosivo temporizado y una bala en el pecho.

El conductor poco a poco va perdiendo la consciencia. Intenta luchar contra su inevitable destino, pero ya sus pulmones de habían llenado de sangre, lamentablemente no saldría de esa. Vino a su mente su familia, en como reaccionaran ante la noticia, en como vivirán a partir de ahora. Esperaba poder haber dejado el dinero suficiente para que su esposa no se esfuerce trabajando y su hijo tenga segura la universidad.

Pudo vislumbrar que la silueta del chico se movía hacia la moto y tomaba algo que rápidamente roció sobre el auto.

–Dulces sueños, LordNightmare –y a una distancia prudente, soltó el encendedor que tenía en manos.Haciendo del auto una hoguera.    

Entre Sangre y Sueños¡Lee esta historia GRATIS!