*Narra Alex*

Aquel Martes por la tarde dejó de hacer buen tiempo, el sol se escondió entre las nubes y el cielo se volvió gris.

No sé porqué pero tenía un presentimiento de que hoy alguien iba a darme una mala noticia.El día para mi no había empezado lo que se dice bien.

Cogí mi guitarra y esperé a mi madre para ir a clase. Cuando llegamos a la verja del edificio,todavía no habían llegado ni mis compañeros ni mi profesor de guitarra David.

Mi madre bajó el volumen de la música hasta que finalmente apagó la radio, Me miró con cara de tristeza y me dijo :

- Alex ...Verás tengo que contarte algo 

- Dime Mamá

- Creo que últimamente has visto mal a tu padre ¿Verdad?

- ¿Qué le pasa a Papá? –Le pregunté asustado interrumpiendo a mi madre

- A tu padre nada cariño... Es tu tía,está en el hospital, lleva dos días allí. Tú padre ha ido a verla, tus primos están allí también.Está muy mal, se calló por las escaleras el otro día en la finca y está en coma.

- ¡¡¡Joder!!! Pero Mamá ¿Esto es cierto? ... Dios mio – No sabía que decir, tenía un nudo en la garganta que me impedía hablar. Me sentía triste y asustado. Hacía tiempo que no veía a mi tía,más o menos desde Navidad  y sabía que no iba poder despedirme de ella. Que seguramente las cosas no iban a ir a mejor .... Mi pesadilla de anoche se iba volviendo real.

- Alex tranquilízate, ahora tenemos que estar unidos ....Papá no te dijo nada para no disgustarte. Viene tu profe ahí, ve a clase y diviértete.

Mi madre me cogió y me abrazó fuerte, le dí un beso y me marché a clase.

Aquella tarde estaba con mi mente en otra parte, me costaba mucho concentrarme y todos los acordes me sonaban tristes... Todo me sonaba a despedida.

La música logró tranquilizarme y hacerme sentir bien, por un momento me olvidé de todo.

Cuando llegué al coche mi madre me dijo que mi tía había muerto, me quedé quieto pegado al asiento del coche sin decir nada,no era capaz de asimilarlo....Era un golpe muy duro así de repente, se avecinaba una semana muy dura en mi vida .

Mi madre tampoco tenía fuerzas para hablar y encendió la radio, el sonido de esta rompió el incomodo silencio mientras volvíamos a casa.

La voz del Silencio ¡Lee esta historia GRATIS!