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IRIE RYUEN 22

Era mi primera fiesta de preparatoria, nos había invitado unos chicos de 5º grado de prepa, era en el último piso de un edificio de departamentos, llegué con mis amigos a eso de las 5 pm y para este momento, unas cuatro horas después, el pequeño departamento estaba tan atestado de gente que me costaba trabajo moverme, de alguna forma me había separado de mis amigos y estaba casi hasta el fondo de lo que había sido la sala, los sillones los habían sacado al pasillo y los demás muebles estaban arrumbados en los cuartos, no quedaba ya nada limpio, el piso se sentía pegajoso y resbaloso, las paredes tenían manchas de lo que parecían ser dulces y comida, algunos doritos pegados con salsa y a pesar de no vivir ahí, me daba asco y coraje de sólo ver cómo había quedado. Un balón de americano pasó rozando mi cabeza, que justo golpeo a otro chico a mi lado, él se volteo enojado hacía mí, pero cuando me vio tan asustada y nerviosa simplemente se rio y me dejo ir.

Para este momento ya muchos chicos estaban algo borrachos, por no decir peor, algunos incluso se habían quitado la camisa y caminaban entre las personas sin rumbo, otros bailaban con las chicas y se les arrimaban demasiado, otros estaban vomitando y otros más se habían salido al pasillo del edificio a gritar y seguir bebiendo, estaba segura de que el piso estaba tan asqueroso por la cerveza que habían derramado y me sentía temerosa de pensar que podría haber tirado también vidrios o algo, quizás en cualquier momento vendría la policía a controlar esto. Entonces choque con otros chicos más que estaban recargados en la única ventana abierta, uno de ellos era muy alto y fornido, tenía aspecto de matón, lucía infinitamente más grande de edad que los demás y tenía una cicatriz pequeña en la ceja izquierda, tenía los ojos completamente rojos y llorosos, en su mano derecha traía algo que adivine era un porro de marihuana. Lo mire asustada, sabiendo que él ya estaba lo suficientemente borracho como para ser violento, de hecho, me miró furioso.

-¿Qué miras?-fumo de su cigarrillo y desde antes que exhalará ya había detectado el aroma a marihuana

-Na... Nada... Yo solo pasaba-dije nerviosa y haciéndome a un lado

-Sigue caminando, enana

Hice caso y rápidamente me alejé de él, con cada minuto que pasaba en esta fiesta se hacía cada vez más cuestionable la clase de personas que estaban aquí y pensaba en si haber venido fue buena idea, quería salir corriendo, pero no encontraba a mis amigos. El Dj que habían contratado para la fiesta se estaba haciendo cargo también de los efectos de las luces y ahora todo estaba en colores azules, rojos, grises y a veces a oscuras, veía los rostros perdidos de algunos, esperaba que fuera por la bebida y no por alguna droga que hubieran metido de contrabando. Trataba de encontrar a mis amigos entre la multitud sin suerte, el apartamento era tan pequeño que moverse era casi imposible y no podía evitar rozar con alguien a cada segundo, podía sentir y oler su sudor lo que me causaba nauseas, quería tomar aire fresco e irme a casa. Las enormes bocinas y la música a todo volumen tampoco ayudaban, sentía mis pobres oídos retumbar con las vibraciones y me estaba empezando a marear, no porque hubiera bebido de hecho, no lo hice, era más bien por este ambiente tan feo y asqueroso. Mire de nuevo a mi alrededor y los chicos que estaban bailando lo hacían de una forma... mmmm... ¿sugerente? Daban pequeños saltos y chocaban entre ellos casi de manera sensual, hasta las chicas entre ellas rozaban sus espaldas y pompas, algunas parejas se toqueteaban entre sí y yo en medio de todo, no sabía que sweet dreams o cualquier canción podría bailarse de esa manera.

A lo lejos mire a una de mis amigas, Beth, trate de moverme hasta ella pidiendo perdón a cada persona que empujaba sin querer, el olor de la gente comenzaba a hacerse más penetrante y Beth ya estaba casi afuera del departamento, trate de darme prisa y sin querer golpee con mi brazo a una chica, cuando me gire para pedirle disculpas, ella se me quedó viendo con los ojos entrecerrados, traía una cerveza en su mano y un poco de esta había caído en mi blusa, reconocí a la chica, se trataba de una de mis compañeras de clase, Julia. Ella era más conocida por su extravagancia y elegancia al vestir, pero en este momento no traía nada más puesto que unas sandalias, pantalones y una playera sin mangas blanca, tenía los ojos rojos e hinchados, creo que había llorado hace poco. Nunca había hablado con ella, así que no pensé en calmarla o algo, quería irme de ahí, pero cuando traté de pedirle disculpas y permiso para pasar, ella me detuvo y me besó.

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