CAPITULO 9

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Es sencillo, consta de 3 simples pasos:

1. Contactar con el abogado.

2. Enviarle los papeles a Gabriel.

3. Ir al juzgado para que el divorcio sea efectivo.

Ahora que lo pienso, Reese Whiternspoon no tuvo que ir al juzgado cuando quiso divorciarse de su ex marido de Alabama -muy cañón, nada que ver con Gabriel- para casarse con el millonario hijo de la alcaldesa -el del pelo negro y la nariz algo torcida-. Pero es una película, así que quién sabe.

En teoría, tendría que darme igual cruzarme o no con él, pero preferiría no hacerlo. No por nada lo llamo el innombrable. Hace tres años que no lo veo, tres años, tengo que tenerlo superado. Nadie sigue enamorado después de tres años sin siquiera saber de alguien, ¿no? Y mucho menos cuando me partió el corazón, cosa que no pienso admitir delante de nadie.

Después de aquella fiesta en la que nos liamos por primera vez, no pensaba ni volver a verle ni hacer nada al respecto. No me malinterpretéis, me gustó mucho, pero no dejaba de ser el mejor amigo de mi hermano, y un ligón de cuidado. Lo vi como un pequeño desliz que no iba a repetirse, pero me equivoqué.

Me llamó al cabo de una semana, no sé como consiguió mi número porque solo lo saben los miembros de mi familia, mis amigas, mi peluquero y los de la revista. Ah, y los pesados de Jazztel para que me cambie de compañía.

—¿Quién es? —contesté extrañada.

—Soy yo —respondió, con su inconfundible voz que reconocí al segundo.

—¿Y quién es, yo? —dije.

A ver, que soy muy mía en estas cosas y nunca voy a dejar que un hombre piense que es el centro de mi universo, aunque lo sea de verdad. Ni siquiera que crea que es importante a secas.

—Gabriel. ¿Tan rápido me has olvidado?

—Oh, eres tú. ¿Pasa algo?

—En realidad, sí. Verás, tengo ese armario en la entrada de mi casa, uno empotrado como en el que nos metimos.

—¿Y?

—Que cada vez que paso por delante de él pienso en ti. ¿Quieres salir a cenar hoy?

No fue un gran discurso, pero algo mas originar que el típico "me preguntaba si querrías salir conmigo a cenar" sí que fue. Y a mí me pareció lo más de lo más.

—De acuerdo.

Por si alguien se lo pregunta, acabamos en el armario de su piso besándonos. La cosa se repitió varias veces, y cuando coincidíamos en alguna fiesta o algún evento solo nos saludábamos cortésmente, y nos escabullíamos en algún sitio solitario para darnos el lote.

Lo que pasó fue que, por suerte o por desgracia, durante las cenas -que no eran citas como tal- o quedadas, llegué conocerlo, de esa forma íntima y personal que solo conoces a una persona cuando compartes con él cosas profundas y muy tuyas, como por ejemplo ese miedo irracional al fracaso, o lo que me operaría -hablando de estética eh- o ese vacío que tengo cuando llego a casa al sentirme muy sola. Por su parte, decepcionar a su padre era lo que mas temía, y me confesó que a veces no era él mismo delante suyo.

Tengo que dejar de darle vueltas a este asunto, pensar en el pasado no puede traer nada bueno. Cierro el libro que no estoy leyendo y poniéndome los anteojos, me coloco el asiento horizontalmente para dormir.

Al fin y al cabo, todo eso fue una farsa y acabó dejándome tirada como una colilla en la cuneta. Que le jodan, voy a conseguir mi final de cuento de hadas como que me llamo Júlia. Un puto final de Disney, Pixar o DreamWorks.

Puede que no sea el prototipo de princesa, soy demasiado amarga y mal humorada, pero Leticia es mucho peor y mírala dónde está.

Puede que no sea el prototipo de princesa, soy demasiado amarga y mal humorada, pero Leticia es mucho peor y mírala dónde está

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Keep calm, que ya llegamos ^^

Lo que pasa en Las Vegas... [1]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora