3.C

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París. 

Damian cerraba los ojos del dolor, lo ayude a pararse con ayuda de Chris, salimos de la habitación y no se escuchaba nada. Bajamos como pudimos y una sirena de ambulancia interrumpió el silencio.

Sentía mi alma volver a mi cuerpo, mi hermano no iba a morir desangrado. Pude respirar un poco pero Chris igual me preocupaba, no sabía si el había sufrido daños.

Los paramedicos entraron a la casa y se llevaban los cadáveres en una ambulancia y a los heridos en otra. Reconocí el cadáver de Camila por la pulsera rosa, junto con una mariposa de adorno, su mano salía de la sábana blanca.

Su pulsera cayó al suelo cuando trataban de subir la camilla a la ambulancia. Decidí conservarla y la metí en un bolsillo.

Veía a los policías preguntando sobre lo que había pasado a los traumatizados mientras los paramedicos trataban de tranquilizarlos.

Empezaba a llorar por la cosa horrible que había pasado, por poco todos íbamos a morir, y en el momento en que el chico de sonrisa diabólica se acercaba a mi empecé a pensar en mi padre, el ser al que menos debí imaginar en ese momento. Iba a morir sin conocerlo, se que no estaba muerto, y eso me abrumaba. No me importaba si no me quería, solo quería conocer al hombre que hizo parte de mi existencia.

-Señorita- Me llamo uno de los paramedicos para hacerme un chequeo. Mientras lo hacía aún seguía llorando.

Vi que se llevaban a Damian en una de las ambulancias. Los vecinos salían y miraban con curiosidad y horror, podías oír los llantos de los muchachos pidiendo por sus padres mientras trataban de aguantar el dolor de sus heridas o el recuerdo de la horrible pesadilla que vivieron. 

Apreté mi puño, trataba de dejar de temblar del miedo y aun seguía llorando, tenia miedo de que tuviera una crisis. Ya los padres notificados estaban llegando, abrazando a sus hijos o algunas preguntando donde estaban. El sonido de las sirenas ya me estaba pegando en la cabeza, había demasiado ruido. Llantos, sirenas, gritos... Todo combinado. Parecía una película de horror. 

—¿No le duele nada, señorita?— La voz del paramedico me trajo a la realidad y negué con la cabeza. 

—No.—Lo mire unos segundos y luego mire al suelo— ¿Mi hermano estará bien? 

El señor me miraba sin entender, le dije que mi hermano era el chico apuñalado que se llevaron, describí su apariencia y todo, pero aun me miraba con duda.

—Lo siento, señorita, muchos chicos fueron apuñalados. Si va al hospital, tal vez le digan. 

Mi madre había llego al lugar del accidente, me abrazo llorando y preguntaba por mis hermanos en modo histérica, sin casi palabras para decirle con sutileza le dije que Damian había sido apuñalado pero Chris se encontraba bien. 

Se puso aun mas nerviosa y empezaba a temblar, rápidamente nos fuimos al hospital en el carro de su novio. Ella conducía. 

—¡Sabia que no debí dejarlos ir!— Exclamaba dando golpes al volante. 

—Mama, no puedes ver por las lagrimas, déjame conducir. —Le decía Chris 

Ella solo se negaba y seguía conduciendo, tenia miedo de que entrara en crisis y nos saliéramos de la carretera.

Llegamos al hospital y preguntamos por mi hermano. Nos dijeron que aun estaban tratandole la apuñalada, tuvieron ponerle suturas. La herida llego hasta el hueso. Cuando el medico nos dijo eso, puse una mueca de dolor y estaba preocupada, Damian sintió un dolor horrible desde el trayectorio de la casa hasta el hospital. 

Sangre asesina. ||3ra temporada||Where stories live. Discover now